Bernardo Gutiérrez Parra
Desde el Café
En tiempos anteriores a la 4T, cualquier derrame petrolero en costas mexicanas provocaba protestas de Greenpeace, Jacques Cousteau se dejaba venir a bordo del Calypso a ofrecer conferencias y agitar conciencias; los ambientalistas denunciaban; cientos de gritones salidos de quién sabe dónde bloqueaban calles y Pemex se ponía en friega a limpiar el tiradero.
En los tiempos actuales lo nice es minimizar o de plano negar la tragedia.
La mancha de hidrocarburo que cubre las costas del Golfo de México desde Tabasco, donde se originó, fue avistada en nuestra entidad desde el 1 de marzo por los habitantes de Tatahuicapan (al sur de Veracruz) y fue declarada por Protección Civil una “contingencia con impacto biológico irreversible”.
Pero ni quien haga caso.
Greenpeace quién sabe dónde ande, Jacques Cousteau ya se murió, los ambientalistas siguen clamando en el desierto, Pemex se ha hecho buey con la limpieza y los gritones ya no bloquean calles porque ahora forman parte del gobierno.
Este viernes en una visita a Minatitlán, la gobernadora fue increpada por un pescador al que le dijo: “En el mar no hay derrame” “Ah cómo no”, le reviró el pescador. “No, permítame -le dijo la señora- hubo un derrame y ya se contuvo, pero tenemos residuos en Veracruz. Estamos limpiando. Pero por la corriente marítima de Sánchez Magallanes corrió para acá. Ahorita en la mañana me mandaron las muestras. No es gran cosa lo que ha estado llegando”.
Si para la gobernadora “no es gran cosa lo que está llegando”, es muy respetable su opinión, pero la realidad tiene otros datos.
La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México confirmó que las grandes manchas de hidrocarburo afectaron (quizá de manera irreversible) al corredor arrecifal del suroeste y llegaron a las costas de Tuxpan, Cazones y Tamiahua después de recorrer 630 kilómetros en los que afectaron 51 puntos (municipios y congregaciones) de los cuales 42 corresponden a Veracruz y nueve a Tabasco.
En lo personal lector, es la primera vez en mi cascabelera existencia que escucho que un derrame petrolero en las costas de Veracruz no es responsabilidad de Pemex, sino de un buque (al que nadie ha visto y del que no se sabe su nombre), que ha hecho un derramadero que abarca más de 500 kilómetros.
Y es que cuando ha habido derrames de ese tipo, lo primero que se sabe es el nombre de la embarcación.
Pero suponiendo que así sea, ¿por qué Pemex se ha tardado tanto en limpiar permitiendo que la mancha avance?
Por otra parte, los jilgueros del gobierno no ayudan mucho. Uno de ellos escribió que no existe tal derrame: “Todo es un invento de los fifis, de la derecha conservadora y reaccionaria. Nuestras playas están blancas (sic) de limpias”.
Grupos ambientalistas están alertando a las autoridades sobre la llegada de cinco especies de tortugas que no tardan en anidar en nuestras costas “Pero nadie nos hace caso. A pesar de que las manchas de chapopote están ahí, visibles y siguen llegando, la autoridad las niega. También niega la muerte de delfines, manatíes, tortugas y peces”, me comentó un ambientalista.
Y en efecto.
Este lunes en Palacio de Gobierno la señora Nahle dijo: “Estuvieron circulando que había un delfín muerto en Alvarado, no hay. Otro que había no sé dónde en Agua Dulce, tampoco hay”.
“Por Dios, al menos un delfín fue hallado muerto en Alvarado lleno de chapapote. A la señora le hubiera resultado más creíble decir que el animal fue asesinado en la sierra de Puebla y lo vinieron a tirar acá, pero no negarlo”, me dijo un colega con sorna mal disimulada.
Por enésima ocasión la gobernadora dijo que el origen del derrame no ocurrió en Veracruz y que nuestras playas están aptas para recibir a los visitantes en Semana Santa.
Ora pues.
bernagup28@gmail.com





