LA CIFRA IMPOSIBLE

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Carlos Miguel Acosta Bravo
Impronta

Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump (20 de enero de 2025) hasta marzo de 2026, se estima que al menos 189,830 mexicanos han sido deportados por el ICE y autoridades migratorias de EE.UU., según datos oficiales de la Secretaría de Gobernación de México. De estos, 154,072 regresaron vía terrestre y 35,758 por vía aérea, reflejando la intensificación de redadas y políticas de deportación masiva.
Las detenciones de mexicanos por ICE superan las 133,000 solo en 2025 65% de 204,297 totales reportados, con picos como 65,735 personas en custodia sin deportación en junio 2025 y más de un tercio de 220,000 arrestos en redadas anuales. Cifras parciales incluyen 4,438 en enero 2025, y el acumulado de 145,537 hasta diciembre 2025 y 2,382 hasta octubre 2025, con un incremento triple de arrestos ICE 307,683 totales en 2025.
En el contexto de la política Trump, el endurecimiento incluyó 38 órdenes ejecutivas en el primer año, priorizando las deportaciones con una meta de hasta 1 millón anual, con el ICE realizando hasta 824 arrestos diarios en 2025, cifra que representa el doble de las detenciones del 2024. México encabeza repatriaciones pese a la baja migración reciente, con 160,000 personas en el 2025, misma que representa una baja del 22% vs. 2024 por menos cruces.
No hay cifra oficial única consolidada hasta marzo 2026; la de 189,830 enero 2025-marzo 2026 es la más reciente y completa disponible de fuentes gubernamentales mexicanas, aunque sumando el total de detenciones podría superar 200,000 personas.
En el debate público contemporáneo, pocas preguntas parecen tan directas y, al mismo tiempo, tan engañosas como esta: ¿cuántos mexicanos han sido detenidos y deportados desde que se endureció la política migratoria en Estados Unidos bajo Donald Trump? La respuesta corta —y honesta— es incómoda: no se sabe con exactitud.
No existe una cifra única, acumulada y oficial. No porque falte información, sino porque el fenómeno está fragmentado por diseño. Las estadísticas migratorias se reportan por año, por agencia —ICE, Patrulla Fronteriza— y por tipo de acción: detención, devolución inmediata o deportación formal. A esto se suma otro problema conceptual, ser detenido no es lo mismo que ser deportado. Muchos migrantes son arrestados, procesados y liberados o retornados sin un proceso formal de expulsión.
Esta dispersión no es menor. Es, en realidad, el reflejo de una política migratoria compleja, burocrática y, en ocasiones, deliberadamente opaca.
Sin embargo, a pesar de la falta de una cifra definitiva, sí es posible trazar un panorama aproximado. Durante el primer mandato de Trump (2017–2021), alrededor de 766 mil mexicanos fueron deportados. En ese mismo periodo, las deportaciones totales —considerando todas las nacionalidades— rondaron las 935 mil. Es decir, los mexicanos representaron una proporción abrumadora de los expulsados, lo que evidencia que la política migratoria estadounidense sigue teniendo un impacto profundamente asimétrico.
El segundo mandato, iniciado en 2025, mantiene esa tendencia. Tan solo en ese año, las cifras oscilan entre 145 mil y 151 mil mexicanos deportados, dependiendo de la fuente. En los primeros meses ya se contabilizaban más de 67 mil repatriaciones. Paralelamente, las detenciones continúan en niveles elevados: más de 225 mil personas detenidas por ICE entre enero y octubre de 2025, además de decenas de miles en redadas internas.
Si se combinan estos datos, el resultado es contundente, aproximadamente 910 mil mexicanos han sido deportados bajo las administraciones de Trump, considerando su primer mandato y el inicio del segundo. Pero incluso esta cifra, que parece sólida, debe leerse con cautela. No incluye todas las formas de retorno, ni refleja el universo total de detenciones.
Y es ahí donde la narrativa pública suele fallar. Porque mientras las deportaciones se cuentan en cientos de miles, las detenciones —especialmente en la frontera— se cuentan en millones a lo largo de los años. Esto revela una realidad más amplia, la política migratoria no solo se mide por cuántos son expulsados, sino por cuántos son interceptados, procesados y atrapados en un sistema que rara vez ofrece claridad.
En el fondo, la insistencia en una cifra única responde más a una necesidad política que a una realidad estadística. Los números simplificados sirven para alimentar discursos —de control, de crisis o de victimización— pero pocas veces capturan la complejidad del fenómeno migratorio.
La verdadera pregunta, entonces, no es cuántos exactamente, sino qué significa que no podamos saberlo con precisión. Y la respuesta apunta a algo más profundo: un sistema que, entre cifras fragmentadas y categorías ambiguas, convierte a las personas en datos difíciles de rastrear, pero fáciles de instrumentalizar.
En migración, como en la política, la falta de claridad no es un accidente. Es parte de la historia.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico en comunicación en la Ibero y en la Universidad Anáhuac, campus norte CDMX.