Uriel Flores Aguayo
La opinión no Pedida
No cuestiono las motivaciones y objetivos de quienes se han movilizado este año para protestar por cuestiones internacionales y contra decisiones gubernamentales en Xalapa. No es el propósito de este texto; respeto las ideas e intenciones de quienes salen a las calles para expresar sus posiciones ideológicas y las causas que defienden. Es algo diferente lo que llama mi atención. Es un asunto cuantitativo que confío haber observado o registrado correctamente. De inicio, en enero, hubo una protesta en la plaza Lerdo-Regina por la intervención Estadounidense en Venezuela, que derivó en la aprehensión-secuestro de Nicolás Maduro; cálculo en una treintena la asistencia de manifestantes. A los pocos días se llevó a cabo una manifestación de protesta por el incremento en el costo del pasaje del transporte urbano; la asistencia debe haber andado en unos treinta participantes. Recientemente hubo un acto de solidaridad con el gobierno cubano, efectuado en el parque Juárez; si acaso el número de convocados andaría en los 40. Y apenas esta semana se manifestaron quienes reivindican la causa Palestina, con una discreta asistencia. En resumen: en los tres meses que va de este año 2026 han salido a la calle reducidos grupos ciudadanos para solidarizarse con Nicolás Maduro, el gobierno cubano y el pueblo Palestino. Se ha visto una escasa convocatoria, reflejando poco apoyo social a esas causas. Es la realidad. El grueso de la sociedad es ajena a esas convocatorias o tiene una opinión diferente al respecto. Algo se ha movido con las ideas antiimperialistas en Xalapa; existieron tiempos mejores, cuando se hacían grandes movilizaciones de apoyo a causas internacionales. Casi no existen esas banderas o se perdieron en estos tiempos tan complejos y cambiantes. Eso ya no se ve, se limita a algunos grupos mínimos de carácter testimonial. Hay algo mayor en las redes sociales, por supuesto , pero no baja tan pronto a las calles. No es buen tiempo para las banderas que se levantan contra el imperio, han perdido color y respaldo social. Culturalmente se nota una tendencia a la simpatía con el poderoso, seguramente por el sueño americano y sus liderazgos. Inclusive hay imitación social.
La protesta contra el aumento al boleto del pasaje en Xalapa, fue precipitada y evidentemente fallida, apenas un escaso grupo se hizo presente en la manifestación. No pasó nada. Del descontento pasaron al desconcierto y al aval por omisión de ese aumento; cuando una inconformidad social no muestra fortaleza, se diluye y provoca burlas. Convocar sin estrategia es sinónimo de complicidad o absoluta confusión.
Sin duda se seguirán escuchando discursos y llamados, más de inercias y posturas ornamentales, más del pasado, pero sin impacto en la mayoría de la población.
Recadito: asistan al día del pueblo de los jueves.





