Angeles González Ceballos
Este Viernes Santo, durante el Viacrucis de la Catedral Metropolitana, la Iglesia Católica oró por las madres que lloran por su hijos torturados, arrestados, condenados o asesinados y pidió que tengamos una mirada de ternura hacia aquellas madres que son despertadas en medio de la noche por una noticia desgarradora.
Asimismo, por aquellas madres que velan en los hospitales a un hijo cuya vida se está apagando, pero también para que todos logremos tener un corazón materno y de esa manera podamos comprender el sufrimiento de los demás y, aprender, de esta manera, lo que significa amar.
¨Consuela oh madre a las madres que han perdido a sus hijos, consuela oh madre a los huérfanos sobre todo a causa de las guerras, consuela oh madre a los migrantes, a los desplazados, a los repatriados, a los refugiados, a los que sufren tortura, consuela oh madre a los desesperados que han perdido el sentido de la vida¨, se dio lectura en la Cuarta Estación.
Ante la presencia del arzobispo de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, quien cargó la cruz por varias estaciones, se destacó que hay muchas personas que deciden hacer algo bueno por los demás en todas partes del mundo, miles de voluntarios que en situaciones extremas arriesgan la vida para socorrer a quien necesita alimento, cuidados médicos, justicia, muchos de ellos incluso ni creen en Cristo, pero sin darse cuenta siguen ayudando a cargar la cruz.
Fue así que se pidió para que todos seamos empáticos y compasivos, no con palabras, sino con hechos y en la verdad.
Durante el Viacrucis llevado a cabo en las calles del centro de Xalapa, se resaltó que Jesús cayó y luego se levantó para levantarnos de nuestras caídas, para levantar al que permanece en tierra aplastado por las injusticias, por la mentira, por toda forma de explotación y todo tipo de violencia, por la miseria que produce una economía vencida al provecho individual más que al bien común.
¨Levántanos señor, cuando nuestros errores nos aplastan, cuando el peso de la responsabilidad nos oprime, levántamos señor, cuando caemos en la opresión, levántanos señor, cuando fallamos en nuestras decisiones, levántanos señor, cuando nos vemos arrastrados por una adicción, levántanos señor¨, se pidió.
Se destacó que las mujeres siempre siguieron a Jesús, lo acompañaron hasta el pie de la cruz y se dijo que donde hay un sufrimiento y una necesidad, ahí están las mujeres, en los hospitales y en las casas de ancianos, en las comunidades terapéuticas y de acogida, en las casas-hogar con los menores más frágiles, en los hogares más remotos de la misión, para abrir escuelas y centros de salud, así como en las zonas de guerra y conflictos para socorrer a los heridos y consolar a los sobrevivientes.
¨Las mujeres se tomaron en serio estas palabras tuyas y desde hace siglos oran por ellas y por sus hijos detenidos y encarcelados por una manifestación, deportados por políticas carentes de compasión, naufragados en desesperados viajes de esperanza, aniquilados en zonas de guerra, deprimidos en campos de exterminio. Las mujeres siguen llorando¨, se destacó.
Por ello, se pidió para que el Señor nos conceda a todos tener un corazón compasivo, un corazón maternal y la capacidad de sentir como nuestro el sufrimiento de los demás y que nos conceda lágrimas para no disipar nuestra conciencia en las tinieblas de la indiferencia, para continuar siendo humanos.
¨Concédenos lágrimas para llorar por los desastres de las guerras, para llorar por las masacres y los genocidios, para llorar con las madres y las esposas, para llorar por el cinismo de los prepotentes, para llorar por nuestra indiferencia¨, se pidió también este Viernes Santo.



