Salvador Muñoz
Los Políticos
La paridad alcanzada en el Congreso local ha dejado en claro algo: La harta participación de las mujeres que a veces parece que son mayoría, no por número necesariamente, sino por presencia, por oficio y porque cuando se suben a Tribuna, se nota. Y cuando no, también.
A escasos meses de que concluya el segundo año de ejercicio constitucional, queda más que visto que son las diputadas las que se han apoderado no sólo de la Tribuna, sino de paso también de la Mesa Directiva… mientras varios de sus compañeros parecen estar en modo ahorro de palabras, de ideas o de ganas, según sea el caso.
En el PAN, por ejemplo, participan más ellas que un Enrique Cambranis o un Fernando Yunes, y mire que ya es decir bastante. En Morena, la historia no cambia mucho: ahí están Dorheny García, Victoria Gutiérrez, Ingrid Calderón, Naomi Gómez Santos, Miriam García, Imelda Garrido, Astrid Sánchez Moguel, entre otras, marcando presencia y dejando claro que, cuando se trata de ocupar espacios, no están pidiendo permiso.
Más equilibrado, por las circunstancias numéricas, el PT y Movimiento Ciudadano… aunque con sus asegunes. Y ese “aunque” también aplica para el PVEM, donde la Tribuna se comparte, sí, pero con ese viejo tufo de partido donde pareciera que a las mujeres las ponen al frente para la foto… si es que no les gana el lugar Marcelo…
Quien sí hace diferencia es Veracruz Nos Une, no sólo en Tribuna sino más allá. Es el único grupo legislativo que tiene como representante a una mujer en la figura de Montserrat Ortega Ruiz, que dicho sea de paso, es de las diputadas que no le saca la vuelta al debate y se ha apropiado de la Tribuna con voz, presencia y oficio.
Sí, las diputadas se han apoderado de la Tribuna, pero todavía no terminan de llegar a la coordinación de sus bancadas, que sigue siendo, en buena medida, territorio de ellos… porque una cosa es abrirles el micrófono y otra muy distinta soltarles el control político, y ahí todavía hay más resistencia que entusiasmo.
En el caso del PT y MC, que por su tamaño no alcanzan bancada pero sí representación ante la Jucopo, aunque sin voz ni voto, tampoco hay mujer. Pero todavía hay margen para la esperanza en el último año de ejercicio constitucional. No sería raro ver a Elena Córdova y Elizabeth Morales participando en las previas de la Jucopo como representantes de MC y PT, respectivamente.
En el PAN, tampoco sería descabellado que por estrategia se decantaran por Luz Alicia Delfín. Al final, en política, cuando no alcanza la convicción, al menos que alcance la conveniencia.
Y en el PVEM, todo apunta a que Citlali Medellín podría darle rostro de mujer al Verde por dos razones.
La primera, porque en el PVEM pareciera aplicar aquello del papalote: las dejan volar, sí… pero el hilo lo siguen jalando ellos. Basta voltear a ver quién manda realmente en ese partido a nivel nacional para entender que eso de la apertura femenina a veces es más utilería que convicción.
La segunda, porque si Marcelo Ruiz de verdad quiere ganar el distrito de Coatepec, ya debería estar haciendo algo más que confiar en el código postal. Porque una cosa es ser del vecindario y otra muy distinta que te conozcan los vecinos, te ubiquen, te saluden y, milagro de milagros, te voten.
Citlali Medellín puede ser la opción que el Verde necesita no sólo para darle un rostro de mujer al partido en el Congreso, sino también para cambiar, aunque sea tantito, esa imagen de tapete que en estos dos años su coordinador le ha dado a la bancada. Porque una cosa es ser aliado y otra, acabar de alfombra permanente…



