Salvador Muñoz
Los Políticos
Algo ha dejado claro Movimiento Ciudadano conforme se acercan las elecciones intermedias: va solo.
Solo como el PAN… igual que el PRI con todas sus ganas de que se fuera en alianza.
El único que tiene asegurada compañía es Morena con el PVEM… salvo que Citlalli Hernández diga otra cosa y decida subir al PT al camión, aunque sea en el estribo, para que no se sienta pero sí se siente.
La apuesta naranja está puesta en el desencanto.
El desencanto del elector con el partido en el poder, que prometió el paraíso y a veces apenas entrega purgatorio con boletín oficial; y también con la oposición tradicional, entiéndase PAN y PRI, que todavía se presentan como alternativa cuando buena parte del electorado los ve más bien como nostalgia con registro.
Hasta ahí, el escenario del 27.
Pero pasadas esas elecciones, la película cambia de tono, de música y hasta de reparto.
Si se sostienen los cálculos y apuestas de Movimiento Ciudadano, las puertas de Lázaro Cárdenas 456 podrían abrirse no sólo para el 2029… sino para lo que venga después. Porque MC no parece estar jugando al hoy, sino al mañana. O mejor dicho: al pasado mañana con café cargado y calculadora en mano.
Los naranjas ya están generando escenarios para el 27 y para el 29… por eso, cuando se habla de abrir las puertas de LC 456, en realidad se habla de empezar a armar el 2030.
Y en esa nueva etapa naranja, el verbo será uno: sumar.
Sumar corrientes, fuerzas, grupos, intereses, resentimientos, sobrevivientes, reciclados, damnificados del poder y aspirantes con hambre de segunda oportunidad. Sobre todo personajes. Porque en política, las ideas ayudan, pero los nombres jalan reflectores… y los reflectores, aunque encandilen, también alumbran la boleta.
Ahí podrían entrar notables y citables como Manuel Huerta, Héctor Yunes Landa, Pepe Yunes… figuras que, llegado el momento, podrían acuerpar a un candidato de casa de Movimiento Ciudadano o, por qué no, representar uno de ellos a Movimiento Ciudadano en una contienda mayor.
Porque en política no hay imposibles: sólo acuerdos que todavía no se han tomado… ni firmado.
Por parte de MC, hasta ahora, el único que se mueve, respira y suda territorio es Sergio Gil Rullán, quien ha convertido San Lázaro en balcón, bocina y trampolín. Desde ahí, juega en lo local y en lo nacional, como quien tira la piedra en Veracruz pero cuida que el eco llegue hasta la Ciudad de México.
Gil Rullán ya tiene rato caminando la entidad. Cuando fue dirigente estatal, gastó suela como si la entidad no tuviera fin; y ahora, como diputado federal, aplica la del Conejo Energizer: sigue, sigue y sigue caminando… nomás le falta que le pongan tamborcito naranja.
De los externos, se sabe que Luis Carbonell ha sacudido el panal en más de una ocasión, como tanteando el agua a los camotes. Lo mismo se deja ver en fotos con priístas, que igual no le hace el feo citar a Manuel Huerta como posibilidad. Y claro, eso los notables y citables lo agradecen, porque en política ser mencionado ya es una forma elegante de seguir vivo.
Lo cierto es que el Movimiento Ciudadano que se asoma después del 27 y rumbo al 29 va a jugar el todo por el todo. La apuesta es aglutinar, sumar, unir fuerzas y colocarse como la opción capaz de disputarle el poder a Morena.
Y si para eso tiene que juntar todo y a todos, lo hará.
Así sea a más de dos Yunes.
Así sea a los que ayer se veían de lejos y mañana podrían tomarse la foto con sonrisa de “aquí no ha pasado nada”.
Así sea convirtiendo la casa naranja en refugio de aspirantes, exaspirantes, suspirantes y uno que otro espantado.
Porque al final, MC podría terminar siendo eso: la suma de todos los miedos… con tal de vencer a uno más grande.



