Jair Clodoaldo Xilotl Sánchez
A Marcelo Ebrard se le sigue cuestionado el uso de la Embajada de México en Londres como hotel para su hijo, tuvo que aceptarlo en vivo a nivel nacional desde la mañanera, vaya descaro del secretario de economía y fíjese, aquí sí, la Presidenta dejó que el funcionario se quemara solo, a diferencia de tantas otras veces cuando un responsable debía dar la cara Claudia ha salido a defenderlos, a Marcelo no se le midió con la misma vara, cosas de su grilla interna, y debió haber renunciado, le valió una pura y dos con sal.
Por otro lado, agentes de la CIA fallecen en un accidente automovilístico en Chihuahua; el manejo del tema encona el pleito ideológico en el país; ese divisionismo enfermizo heredado del pasado, contra los panistas todo, si son morenistas nada, en sesiones del Senado, veremos la visita de la gobernadora y cómo se comporta los legisladores, espere desgraciadamente cualquier bajeza.
Mientras los morenos no han aceptado la comparecencia de gobernadores de su partido en la misma sede Senatorial, otra vez distinta es la vara.
De tal manera que en aquellos casos que tienen que ver con la relación con los Estados Unidos de América, estando en el horizonte las mesas de negociación del acuerdo de libre comercio entre ambas naciones, nos tiene en una mala posición.
O ¿qué me dice del caso de los sobrinos incómodos del exsecretario de la Marina en el sexenio de AMLO?, uno en el bote esperando juicio, el otro recién detenido en calles de la República Argentina. Que sí lo requiere México, que también lo piden los estadounidenses, pues nada más le digo que la buena relación entre países la tiene Milei, el presidente argentino con el presidente Trump, con Claudia no, menos después de que la presidenta acudiera al llamado de sus amigos presidentes de España, Colombia, Brasil asistir a una cumbre en Barcelona, pronunciando ahí un discurso a favor de la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, archienemiga de Javier Milei, vaya momento para nosotros, porque aquí todo suma, o resta.
La dependencia de nuestro país en cuestiones comerciales de la economía estadounidense es evidente, incluso es necesaria para la estabilidad económica y social de México.
A pesar de que desde la década de los noventa nuestro país cuenta con más de una docena de acuerdos comerciales alrededor del mundo, el único que ha prevalecido como rentable y viable es el sostenido con los Estados Unidos y Canadá. No porque los otros no tuvieran potencial, sino porque a los otros nunca se les dio el énfasis que correspondía para entrelazarnos con aquellas economías.
La realidad es que desde entonces el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica ha funcionado, a medias en bien de la población en su conjunto pero con eso ha sido suficiente para hacer que nuestra economía creciera, cercana al desarrollo de nuestros vecinos del Norte, ahí sí algo nos ha tocado de fortuna.
Hoy, cuando parece importar más la ideología partidista que la economía familiar, en nada nos ayuda mantener esas formas disque patrioticas sin argumentos sólidos de defensa de la nación.
En cualquier mercado del país que usted visite podrá identificar claramente la desaceleración económica, las bajas ventas, de la mano de la pérdida del poder de compra del dinero, o el incremento de los precios, cómo lo quiera ver; nuestra economía no se mueve sola, requiere el incentivo del norte pues de todo les vendemos, ya ni se diga de las remesas; ese efecto incluso llega a la tiendita de la esquina devuelto en dinero de uso común para usted, para mí, para todos.
A los ciudadanos nos urge identificar esta debilidad economica y el desempeño gubernamental basado en ideología y no en pragmatismo, no es la grilla lo que nos sacara a flote, hablo de la realidad en el bolsillo de todos.
Debemos volver a poner a México en la competencia mundial o seremos nosotros los ciudadanos, no los políticos, los que padeceremos los errores que hoy, los políticos desvelados en el gobierno, están imponiendo. Es una estrategia ideológica y no económica, mientras la gente resiste con lo mismo o con menos, a pesar de la subsidariedad gubernamental y los incrementos que se vuelven nominales de los salarios cuando los precios también suben. Un ejemplo de ello es el 2% a las gasolinas que dice el gobierno no aplicará para que los ciudadanos no paguemos un combustible más caro, al oficialismo ya se le olvidó que su fundador nos prometió el precio a 10 pesos, hoy se lo recuerdas y se molestan, pero él lo dijo.
Vayamos observando estás acciones y que en tiempos de elecciones no se nos olvide, esté usted a favor o no del resultado de las mismas, la cosa es que sea un ejercicio reflexivo y consciente, y así ir dejando de lado las prácticas de siempre en épocas electorales.
Hoy más que nunca debemos estar unidos y cada vez menos confrontados, para ello debemos dejar el discurso de odio y dialogar o debatir, es la forma cívica de convivir.



