Fanny Yépez
La Columna
El caso Rubén Rocha Moya y los 9 acusados de sostener vínculos con el crimen organizado, ha generado un fuerte desgaste para la imagen y credibilidad de Morena, situando a este partido en el centro de una severa crisis política
El impacto negativo para la 4t es severo y se ha polarizado la percepción pública en todo el país, el costo político electoral se advierte que será demoledor, aunque la dirigencia nacional ha descartado que el escándalo les pase factura de cara a los próximos procesos electorales, aseguran que las encuestas recientes mantienen al partido guinda liderando las preferencias en Sinaloa para 2027.
Sin embargo, muchos observadores afirman que los daños para Morena derivados del caso de Rubén Rocha Moya son severos y representan una de sus mayores crisis sexenales. Definitivamente, las acusaciones estadounidenses por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, golpean estructuralmente la imagen del partido oficialista, amenazando la confianza del electorado de cara a los próximos procesos intermedios.
Las diversas mediciones de opinión pública reflejan un quiebre de confianza. Una parte importante de la ciudadanía cuestiona el manejo de las autoridades y percibe que el caso evidencia vínculos entre políticos y grupos criminales, esta posibilidad no la perdonara el pueblo, sobre todo los familiares de los desaparecidos, crímenes que están relacionados al narcotráfico.
Aunque muchos de los notables del partido guinda han optado por guardar silencio, se han escondido y no permiten que se le cuestione al respecto, es un tema espinoso.
Pero, por si fuera poco, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho que ningún corrupto podrá esconderse bajo el halo de la transformación. Y esa advertencia debe ser muy tomada en cuenta por algunos que han sido señalados reiteradamente y siempre se van a pedir pruebas lo que será responsabilidad de las Fiscalías local y federal. Dice un viejo refrán que “Lo que se ve no se juzga”.
El impacto en la credibilidad es un asunto de debate continuo, los analistas consideran que si bien, el costo político es innegable, el daño final dependerá de los resultados de las investigaciones que desarrolle al respecto, la Fiscalía General de la República (FGR) y de cómo el partido gestione el deslinde de responsabilidades
La estrategia de la dirigencia nacional de Morena, ha optado por un discurso que pide prudencia, exige pruebas fehacientes y denuncia una vulneración a la soberanía nacional por parte de las autoridades judiciales extranjeras. Esta postura ha sido criticada por la oposición, que acusa al oficialismo de proteger a miembros de su movimiento.
El tema Rocha Moya ha 15 días de haberse destapado, sigue ocupando el primer sitio en la agenda pública nacional e incluso creció, debido a que los exfuncionarios del gobierno de Sinaloa Gerardo Mérida Sánchez (exsecretario de Seguridad Pública) y Enrique Díaz Vega (exsecretario de Administración y Finanzas), se entregaron a la justicia de Estados Unidos tras ser acusados formalmente de narcotráfico y tráfico de armas de alto poder. Ambos formaban parte del círculo cercano de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de la entidad y esto para muchos significa que son culpables, pero ahora lo tienen que demostrar los gringos.
La percepción de impunidad persiste en el ciudadano, en encuestas de opinión pública, cerca del 46.5% de los ciudadanos considera que estos señalamientos afectan de forma grave al partido.
Los cuestionamientos a las presuntas redes de protección a organizaciones criminales han puesto bajo la lupa a otros actores políticos, elevando el costo y la incertidumbre para la cúpula de Morena
El constante debate entre la protección institucional y la presunción de inocencia ha mermado la base de apoyo del movimiento, ante este panorama adverso para Morena, existe un inminente riesgo en las urnas, los operadores políticos y analistas advierten que recuperar la confianza ciudadana en bastiones clave como Sinaloa será una tarea sumamente difícil como es el de cargar un gran roca cuesta arriba para las elecciones, pero la última palabra la tiene el elector sobre si le refrenda su confianza a la 4t o le aplica el severo voto de castigo.
Lo que consideramos como un hecho es que el voto negativo para Morena será como una reacción en cadena, que será sumamente difícil de detener.
En resumen, es el momento indicado para que los morenistas hagan un análisis retrospectivo sobre los aciertos y errores, y corrijan en la marcha antes de que crezca la decepción entre el electorado y lleven a cabo una depuración entre la militancia, de aquellos que se les comprueben casos de corrupción y ligas con el crimen organizado, caiga quien caiga.
Y ya entrados en el tema, les platico que la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, ordenó a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido vigilar que los aspirantes a gubernaturas no cometan actos anticipados y a mantenerse alerta sobre los casos en los que existan «excesos» y transgredan los principios de «austeridad».
En conferencia de prensa, Montiel afirmó que, ordenó a ese órgano interno «ser más proactivos» y estar vigilantes que se cumpla con las reglas que se establecieron rumbo a la elección de 2027, y los lineamientos éticos.
«Desde los primeros días que asumí la dirigencia platiqué con la Comisión Nacional, no solamente para el tema de los coordinadores (aspirantes a las gubernaturas), sino en general para quienes hoy son representantes legislativos o de gobierno para que la conducta ética de nuestros compañeros, les dé un seguimiento.
«Les he pedido que estén muy cerca del proceso de los coordinadores para que tengamos buenos resultados y lleguemos a buen puerto», afirmó.
Advirtió a los morenistas que desde que asumió el cargo se comprometió a que quienes representan al partido en cualquier posición, serán personas honestas y sí habrá un combate a la corrupción.
Bajo advertencia no hay engaño, el mensaje va directamente para todas y todos que andan como con gran frenesí, realizando actos anticipados de campaña y me refiero algunas y algunos diputados locales.
Por cierto, recordé que el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Esteban Bautista Hernández, confirmó públicamente la impresión y el reparto de 300,000 ejemplares bimestrales de un periódico oficial del partido, pero muchos de estos ejemplares terminaron en Casa Ahued, donde los utilizaron para envolver diversos artículos, sobre cuánto dinero gastaron en el diseño y maquila de estos miles de estos tabloides, solo ellos lo saben, pero lo cierto es que fue una suma de dinero tirado al agua.



