Salvador Muñoz
Los Políticos
Hay quienes vieron acarreados.
Hay quienes vieron movilización.
Hay quienes vieron propaganda.
Y hay quienes vieron lo que era imposible ocultar: una Macroplaza llena.
Este domingo, en el puerto de Veracruz, se cumplieron dos años de aquel triunfo que llevó a Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República y a Rocío Nahle al Gobierno del Estado. Dos hechos históricos porque, uno: ellas significaron el aval de los ciudadanos a esto que llaman la Cuarta Transformación; y dos: La primera mujer Presidente de México (disculpen si me cuesta eso de Presidenta con A), y la primera mujer Gobernadora en Veracruz.
Dos años después, esta convocatoria sirvió para medir algo más que recuerdos electorales: sirvió para tomarle el pulso al movimiento.
Porque al final de cuentas, Morena nació para eso. No para ser un partido tradicional encerrado en oficinas y comités, sino un movimiento que se alimenta todos los días haciendo presencia en calles, plazas y espacios públicos.
Entonces, que no sorprenda ver a miles de simpatizantes reunidos porque precisamente eso ha sido una de las principales características de la llamada Cuarta Transformación: caminar el territorio o hacer el territorio.
La concentración tuvo también otro mensaje que no debe pasar desapercibido: la sincronía política entre los distintos actores del morenismo veracruzano.
Y ahí aparece una imagen que vale la pena destacar.
La de más de treinta diputadas y diputados locales acompañando el acto encabezados por el coordinador de la bancada guinda, Esteban Bautista Hernández.
Porque más allá de la foto, la presencia del grupo legislativo refleja la construcción de acuerdos para respaldar una agenda de gobierno.
En tiempos donde abundan las diferencias, los protagonismos y las agendas personales, la bancada morenista ha optado por caminar en una misma dirección con la gobernadora Rocío Nahle.
Desde el Congreso han acompañado reformas e iniciativas que buscan fortalecer áreas estratégicas del estado. Ahí están temas como Veracruzana Protegida, las acciones para combatir operaciones financieras irregulares, el fortalecimiento de las facultades de la Unidad de Inteligencia Financiera de Sefiplan, las nuevas atribuciones en materia de verificentros o la autorización para disponer de aeronaves y vehículos inservibles que durante años permanecieron generando gastos al erario.
Cada quien podrá tener su opinión sobre cada reforma.
Lo que resulta difícil negar es que existe una coordinación política entre Ejecutivo y Legislativo que ha permitido sacar adelante decisiones que otras administraciones tardaban meses o incluso años en concretar.
Por eso la imagen de la Macroplaza no solamente reflejó respaldo popular.
También mostró disciplina política.
Mostró estructura.
Mostró organización.
Y mostró a una bancada que entiende que su papel no termina en una curul, sino en respaldar proyectos que buscan consolidar estos dos años de Gobierno.
Sí, hay quienes ven una macroplaza llena… y hay quienes ven un Movimiento, coordinado, unido, convencido… algo que en otros tiempos llamarían músculo político.




