Bernardo Gutiérrez Parra
Desde el Café
Desde hace dos semanas los gobernadores de Morena recibieron la orden de organizar eventos masivos en sus respectivos estados y enlazarse este 31 de mayo con el monumento a la Revolución, donde la presidenta Claudia Sheinbaum rendiría su segundo informe de gobierno. Y así lo hicieron los 23 que tiene el guinda, aunque sólo seis gobernadoras y cinco gobernadores, además de los delegados del Bienestar en Nuevo León y Guanajuato salieron en la tele.

Y ninguno se salió del guion. Todos destacaron lo maravilloso que es vivir en sus entidades donde lo que reina es la paz y el progreso gracias al denodado esfuerzo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Un cuate de esos que se supone es bueno para calcular multitudes, dijo que fueron “cuatro millones de mexicanos en todo el país, los que patentizaron su apoyo a la política de la doctora Sheinbaum y su gallardía para defender nuestra soberanía”.

Úchale…

De ser así, tuvieron que asistir un promedio de 125 mil personas a cada estado lo que no sucedió. Las excepciones fueron Veracruz, Sonora y Chiapas, donde sus gobernadores se esmeraron y llenaron los recintos donde organizaron sus eventos.

Pero vamos a suponer que en efecto fueron 4 millones los apoyadores, la cifra está a años luz de los casi 36 millones que votaron por Claudia en 2024. Una votación jamás vista antes en el país y que obtuvo una mujer que está echando al caño su capital político.

Y es que la petición de Estados Unidos de extraditar al exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha y nueve secuaces por presuntos nexos con el narco, se ha convertido en un galimatías para la presidenta que primero pidió pruebas, después apeló a la soberanía de nuestra nación; a su grandeza histórica, a su libertad, independencia y a la bizarría del pueblo mexicano. Argumentos que nada tienen que ver con esos diez fulanos (dos ya se entregaron allá), que la presidenta se niega a extraditar y por la que la pueden acusar de encubrimiento.

Si en un principio Claudia fue conciliadora, ha ido subiendo el tono y le está retobando mucho al gobierno norteamericano.

Ayer, descompuesta por la ira en la segunda parte de su mensaje, “como si hubiera comido gallo viejo en salsa de chile habanero”, se le fue encima a la derecha internacional, a los conservadores, a los comunicadores, denunció una ofensiva mediática y campañas digitales de desestabilización. Sin nombrar a Estados Unidos lo acusó intento de injerencia en los asuntos internos del país y convocó a simpatizantes de la 4T a realizar asambleas informativas en todo México para defender la soberanía nacional.

Y en este punto me quiero detener.

¿Qué van a decir en esas asambleas? Acaso algo así como: “Compañeros, es necesario que defendamos hasta con nuestra vida a Rubén Rocha y sus secuaces para salvaguardar nuestra soberanía, porque los narcos nacionales son nuestros narcos y no permitiremos que un país extranjero, por mucha potencia que sea, quiera arrebatárnoslos”.

¿Eso van a decir?

Mientras hablaba la presidenta, alguien extendió una gran manta en uno de los edificios que rodean el monumento a la Revolución con la leyenda: “Mexicanos al Grito de Paz. Claudia Sheinbaum protege a narcogobernantes” y con la foto de ella y de Rubén Rocha.

Claudia no la vio porque estaba a sus espaldas, pero todos los asistentes al monumento la vieron claramente. Y de esas cosas que me pregunté a quién le creerían, si a la presidenta o a la manta. Y estoy seguro que ganó la manta.

Sheinbaum está perdiendo credibilidad a pasos agigantados y sobre todo, está perdiendo el respeto de sus gobernados. Incluso de gran parte de los “4 millones” que se supone, la vitorearon ayer en todo el país, pero que fueron obligados a asistir a esos mítines.

Si la manifestación y sus réplicas fueron para que se diera cuenta de lo mucho que la apoya el pueblo, ya se vio que no la apoya tanto. Y si fueron para mostrarle el músculo a los gringos, el músculo está muy flácido.

El irigote de ayer, más que para informar sobre un país de ensueño que no existe, o para hablar de las bondades de la 4T que no tiene ninguna, le sirvió a la presidenta de “gancho” para tratar de embaucar a la raza de bronce en una bronca cuya única responsable es Claudia Sheinbaum Pardo.

Y esto se me hace el acto más indigno y ruin de una mujer, por la que de buena fe sufragaron 35 millones 900 mil mexicanos.

bernagup28@gmail.com