Jair Clodoaldo Xilotl Sánchez
Según el ex director general del Instituto mexicano del petróleo Francisco Barnes, la desaparición de inventarios en Pemex asciende a un promedio de entre 50 y 52 mil barriles diarios de Petróleo, así se lo dijo a Aristegui Noticias; la paraestatal tuvo perdidas en el primer trimestre del 2026 de 46 mil millones de pesos y su deuda total asciende a más de 79 mil millones de dólares, entonces en la pecata minuta o la aldea local ¿Por qué la paraestatal, por lo menos en Veracruz, anda regalando gasolina a los ayuntamientos?, veamos.
Hace rato que observamos en muchos municipios del estado, principalmente a los vehículos del ayuntamiento y del personal que ahí labora, que no son lo mismo pues los primeros son del inventario municipal y los segundos propiedad privada, circular con una pegatina cercana al área de carga de combustible que dice a grandes rasgos que _el vehículo circula con combustible donado por Pemex_, la pegatina tiene los logos oficiales de la paraestatal.
La paraestatal a través del gobierno del estado entrega a los ayuntamientos, dependiendo de su tamaño o hasta de cómo se comporten los ediles supongo, desde un mil hasta 5 mil litros de gasolina al mes, eso representa una cantidad enorme de combustible si consideramos que Veracruz tiene 212 demarcaciones municipales.
Ese combustible sale de los inventarios de Pemex y no tiene contraparte más que la donación, ¿Qué directivo en su sano juicio, sabiendo que la empresa está quebrada, continúa regalando combustible en lugar de acrecentar los ingresos por ventas?
Desde la perspectiva estatal eso es parte del esquema que Sefiplan crea para matizar las finanzas estatales, recordar que la bursatilización aún no termina en las tesorerías municipales y la carencia aprieta, a los ediles también los ahoga el que no haya un peso para carreteras por parte del gobierno federal y sus arcas vacías, esto obliga a los estatales a realizar maniobras como esta para mantener tranquilos a los ayuntamientos, a los ediles a mandar a bachear a personas sin idea para realizar el trabajo y dejan en lugar de baches, chipotes (del náhuatl ‘xixipochtic’ o hinchado).
La realidad en los municipios es que hay muchos alcaldes que no tienen la mínima idea de qué cosa hacer en el ayuntamiento, recibir estos regalos les hará pensar de lo bueno que es el gobierno, sin embargo, gobernar va más allá del manejo de recursos millonarios, porque por pequeño que sea el municipio les toca una lana, una lana que no mueven hasta que el asesor le diga qué hacer, o cómo hacerlo; claro también hay asesores que prefieren irse a bailar con Alicia Villarreal a la feria de Coatepec, o ediles que prefieren gastarse hasta 5 millones de pesos en la organización de su feria, mientras la carencia, la apariencia en redes sociales y el desgobierno son percepciones generalizadas entre la población de sus municipios.
De la donación utilizada por los vehículos oficiales tendría que ver necesariamente con la operatividad que realizan a lo largo de su jornada laboral, sin embargo, este precepto no aplica para los vehículos particulares; es probable que ese parque vehicular privado duplique o triplique la cantidad de vehículos oficiales que tiene a disposición un municipio.
De esa manera estamos en la época del derroche, cuando la doctrina dictaba la austeridad republicana; estamos ante la simulación de un correcto manejo financiero de los recursos públicos, cuando en realidad la economía se encuentra detenida.
Los ayuntamientos no encuentran como cumplir sus obligaciones gubernamentales y la vida pasa, hablar de oportunidades para los que en estos meses terminan sus formaciones profesionales, ni qué decir.
Antes podíamos hablar de la licuadora en la secretaría de finanzas, hoy no escuchamos nada al respecto pero parece ser que ese aparato, si existe o existía, nunca se desconectó, si es así a pesar de lo inviable del ejercicio o mecanismo ojalá y encontraran un camino para resolver el tema de las carreteras, porque el discurso puede ser mucho o muy convincente, pero la realidad de todos los días para quienes ocupamos las carreteras del estado es deprimente, choca lo que pregonan con cada golpe de la suspensión del auto ante los baches de las carreteras.
Por eso la reflexión sobre la paraestatal, por eso la necesidad de repensar, si esos cientos de millones de pesos anuales, en lugar de regalarlos a los trabajadores del ayuntamiento se utilizaran para componer las carreteras tendríamos un programa de atención como existió en la Junta Estatal de Caminos y que por lo menos mantenía en condiciones las arterias de comunicación, a algo así necesitamos regresar y recuperar las vías de comunicación, dejen de andar regalando lo que no es suyo, escuchen y actúen, nadie tiene toda la verdad incluso aunque así lo crea.




