Sergio González Levet

Sin tacto

En cordial reunión con periodistas del Grupo de los Diez, Américo Zúñiga platicó largo, hizo bromas, propuso escenarios, capoteó con elegancia preguntas ariscas, elogió casi a todos y solamente le faltó contar uno de esos chistes que tan bien le salen, en lo que es tan bueno o más de lo que fue Polo Polo.

     Con Américo, los comunicadores de Veracruz tienen una relación constante desde hace treinta años, cuando inició su carrera de la mano y con la guía experimentada de su padre, el profesor Guillermo Zúñiga Martínez, cuyos consejos nunca le pesaron y mucho menos el nombre.

     Obvio, las preguntas tenían que bordarse alrededor de su reciente renuncia a ser militante del PRI, y la explicó con una respuesta contundente y sencilla, tan sencilla como contundente, o contundente por sencilla. Palabras más, palabras menos, éste es el espíritu de su razón:

     —Me salí del partido en el que milité por décadas porque lo que queda ya no es el PRI. Está secuestrado por Alito Moreno y sus seguidores, y entre todos ellos han destruido la democracia interna, la personalidad del priismo histórico y el proyecto político que pudimos tener.

     Con su conocimiento teórico y pragmático adquirido en casa, el xalapeño hizo como alcalde una obra abundante como pocas en la capital y sensible con los ciudadanos, y por eso se queja de la exigua obra constructiva de las administraciones de Hipólito Rodríguez y Daniela Griego, por mencionar dos.

     Nos contó también que está preocupado por la situación caótica del país, y propone que todos los mexicanos tenemos el deber de hacer algo desde nuestras respectivas trincheras: unos en la prensa, otros en la participación política, los más en las actividades sociales.

     También tenía que referirse a su amigo del alma, Pepe Yunes -no lo íbamos a dejar-, y explicó que el peroteño está haciendo lo suyo, que no ha dejado de recorrer el estado y de platicar con liderazgos regionales, con referentes ciudadanos y con la gente de a pie.

     Américo y Pepe, Pepe y Américo siguen ahí en la palestra, dispuestos a representar a conglomerados que los han seguido en Xalapa y en toda la entidad.

     Y bueno, la pregunta de a qué partido irá ahora que dejó el PRI fue contestada por él con todo señorío: no tiene partido de su preferencia; ha platicado con varios dirigentes; se lleva bien con casi todos, hasta con Esteban Ramírez Zepeta; aún no ha decidido nada; esperará a que se den las condiciones y los tiempos para definirse.

     Y nada más.

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