Agustín Basilio de la Vega

El Reino Unido celebró el 23 de junio de 2016 un referéndum para consultar a sus ciudadanos si su país debía continuar como parte de la Unión Europea o no. Los partidarios de la salida hicieron campaña en torno a tres ideas: 1. Terminar con la libre circulación de trabajadores provenientes de la Unión Europea y establecer un control migratorio estricto; 2. Soberanía legislativa y judicial con el fin de que las leyes británicas se legislaran en el Parlamento del Reino Unido sin intervención del Tribunal de Justicia Europeo y 3. Autonomía comercial y financiera para dejar de aportar recursos al presupuesto comunitario y negociar tratados de libre comercio con otros países sin las restricciones de la UE.
El 51.9 por ciento de los votantes apoyó abandonar la Unión Europea. Alentados por la nostalgia de la historia del Imperio Británico, la mayoría de las personas mayores de las zonas rurales votaron por la salida de la Unión, mientras que los habitantes de ciudades cosmopolitas apoyaron la permanencia en la comunidad. Los jóvenes en una proporción significativa no votaron.
Las principales consecuencias de esta decisión populista fueron varias: la unión aduanera, en materia de mercado exterior, implementó controles aduaneros provocando papeleo y mayores costos para exportadores e importadores lo que afectó gravemente la agricultura y la industria automotriz; se redujo el PIB rezagándose respecto de otras 33 naciones y parte de la inversión extranjera llevó sus operaciones desde las islas británicas hacia ciudades de la Unión Europea.
En Escocia se reavivó la idea de su independencia en virtud de que la mayoría de sus habitantes votaron a favor de seguir en la UE y en Irlanda del Norte surgió la necesidad de implementar un mecanismo comercial con el resto del Reino Unido para no romper la frontera abierta con la República de Irlanda que es miembro de la UE.
Los jóvenes se vieron afectados al ya no poder acceder al programa Erasmus que les permitía estudiar en cualquier país europeo y las nuevas reglas migratorias acabaron con la libre circulación de trabajadores europeos provocando escasez de mano de obra. Los ciudadanos del Reino Unido ahora tienen limitaciones para residir, trabajar o jubilarse en países de la UE.
Europa también fue afectada por la salida de esta potencia económica y se ha desperdiciado tiempo y energía para sortear el Brexit. La pandemia, la invasión a Ucrania y el surgimiento de la competencia desleal de China así como de los efectos de la política arancelaria de los Estados Unidos han agravado el crecimiento y desarrollo de estos y otros países.
Para muchos, el Brexit es un ejemplo de cómo el populismo afecta negativamente a países que por décadas y siglos son ejemplo de estabilidad política y robustez económica. El Reino Unido ha cambiado 6 primeros ministros en tan solo 10 años: David Cameron (2010 – 2016); Theresa May (2016 – 2019); Boris Johnson (2019 – 2022); Liz Truss (Septiembre – Octubre de 2022); Rishi Sunak (2022 – 2024) y Keir Starmer (2024 – 2026).
Al momento de escribir estas líneas, El alcalde de Greater Manchester, Andy Burnham es el candidato laborista para suceder a Stramer. En caso de asumir como nuevo primer ministro, ha descartado un segundo referéndum, aunque considera que el Brexit ha sido perjudicial y le tocará intentar recobrar la estabilidad, la reconstrucción interna y pactar con la UE tantos tratados como sean necesarios para revertir los efectos negativos del Brexit.
X @basiliodelavega