Gonzalo Guízar Valladares
En Voz Alta
Arraigar una verdadera cultura de pacificación y reconciliación social en el país, es una premisa sólida para el naciente Partido Político Nacional PAZ, formalmente nacido de la organización Construyendo Sociedades de Paz, por lo que sostengo que el objetivo va mucho más allá de consolidar una franquicia electoral transitoria.
Y miren que el marco legal mexicano no concede tregua a los partidos de nuevo ingreso, ya que para mantener vivas sus siglas, sus prerrogativas financieras y sus candidaturas a puestos de elección popular, PAZ deberá rebasar de forma estrictamente individual el umbral del 3% de la votación nacional en las elecciones federales de 2027.
Reto no menor, para un movimiento que ya ha naufragado dos veces en las urnas por falta de sufragios autónomos. Toda vez que el PAZ viene precedido de haberse fundado sobre una tesonera historia de lo que fueron el Partido Encuentro Social y posteriormente el Partido Encuentro Solidario. Detrás de esa historia aparece el nombre del doctor Hugo Eric Flores Cervantes.
Hoy primero de julio de 2026 es el primer día de existencia del PAZ, luego de que el Consejo General del INE sesionó el pasado 25 de junio, otorgando registro a dos nuevos partidos: Somos MX y PAZ. Con ello, el mapa electoral mexicano se expande a ocho fuerzas políticas nacionales rumbo a los comicios intermedios de 2027.
Contrario a lo que algunos llaman reciclaje o refundación del PES, yo diría con mucha claridad que estamos ante un partido totalmente nuevo, que mostró músculo logístico al afiliar a cientos de miles de militantes y celebrar asambleas en los 300 distritos electorales federales.
La propuesta ideológica del PAZ se finca en el humanismo, en la defensa de la familia y en el reto de amalgamar una lucha de ideales de derecha, centro e izquierda, para llevarlos a la arena política y plantear una nueva agenda al bloque gobernante. Siempre he defendido el concepto de «coordinación» y no de «subordinación», así que el PAZ tendrá el reto de ser esa bisagra para incluir a México en la agenda de la pacificación y la justicia social de manera coordinada y no subordinada.
La actual emisión de la columna «En Voz Alta», lleva el modesto objetivo de felicitar no solamente a Hugo Eric Flores Cervantes, sino también a cientos y miles de activistas que en los 32 estados de país hicieron una titánica labor para dar vida a esta nueva fuerza política. La lucha que ya libraron esas mujeres y hombres que aman a nuestro país, no debe ser minimizada ni señalada simplistamente con la etiqueta de «partido-satélite». ¡No le faltemos al respeto a todo ese ejército que construye ciudadanía!
Solamente el tiempo determinará si el Partido PAZ logra arraigar sus objetivos ideológicos que son profundos y la ciudadanía encuentra en esta fuerza política, lo que México necesita: Ojalá.




