Uriel Flores Aguayo
La Opinión que Nadie Pidió
En el contexto del festival del pambazo xalapeño, se abrió paso una micro tormentita , secuencia de otras que forman una tendencia seudo crítica y ocurrente que deriva en desahogo visceral. El festival en sí resultó exitoso y goza de cabal salud, instalado en la realidad y ajeno a un debate de testimonial virtualidad. En esencia se trata, obvio, de señalar supuestas o reales errores y deficiencias del gobierno municipal, casi siempre personalizado en la Alcaldesa Daniela, incluyendo acusaciones e insultos. Es curioso que haya expresiones anónimas, las más vulgares, y sean retomadas por actores políticos y periodísticos que se supone tienen alguna seriedad. Las opiniones individuales y ciudadanas son absolutamente respetables. El problema es con las agendas partidistas ocultas. Se vacía de contenido útil y positivo la deliberación pública cuando se hacen afirmaciones sin pruebas: “ cobros irregulares”, por ejemplo. O cuando se toma casi como bandera el costo de tener un espacio de venta. No se construye ciudadanía ni se impulsa la democracia con ocurrencias o banalidades. Aun con la resignación de vivir estos tiempos así y con las redes sociales absolutamente libres como debe ser, no hay que cejar en la lucha y esfuerzos por un ambiente sano, constructivo y democrático. Las críticas deben ser totalmente aceptadas, y mejor si son de buena fe y constructivas. No debe haber ningún problema en recibir críticas, es lo normal. Sobre todo las de los libre pensadores; es diferente con las agendas partidistas que no den la cara. A todos nos conviene una deliberación pública de altura, que convoque la participación ciudadana, acentúe la rendición de cuentas oficiales y logre la transparencia absoluta. Confío en Daniela, cuenta con mi apoyo.




