
Jair Clodoaldo Xilotl Sánchez
Un ejemplo que usaba en la universidad con los alumnos de las carreras de empresariales para ejemplificar la diferencia de los modelos «sustitución de importaciones» versus el «modelo neoliberal», lo hacía comparando los juguetes de dos épocas, antes del gobierno de Miguel de la Madrid y el modelo que comenzó a funcionar una vez de que entramos al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), hoy la Organización Mundial del Comercio (OMC); cuando jugábamos como los niños del barrio, veamos.
En esa época cuando era niño, una bolsa de soldaditos verdes era común que viniera en el paquete de los juguetes, el detalle era que su elaboración era tan básica e incluso rústica por parte del productor que venían todos en un mismo color, en diferentes posiciones de combate, sin embargo, le tenías que pedir a papá o a tus hermanos mayores que con una navaja de esas gillette para rasurarse se le quitara una solapa de plástico que le sobraba en la parte inferior de la base sobre la cual el muñeco se sostenía. Era un error de la máquina de producción.
Una vez hecha esa operación quirúrgica del soldadito, tambaleante quedaba parado para entonces jugar lo que la imaginación te dejaba. ¡Que tardes de diversión!
Una década después apareció el famosísimo Ken de la Barbie, ese soldado musculoso con armas de alto calibre, cuatro veces más grande que los soldaditos verdes, en una caja súper cool dijeran hoy los chiquillos, con una cantidad de detalles y equipamiento que era inmensamente diferente a lo que la industria del soldadito verde nos había acostumbrado. Era el maldito neoliberalismo vuelto realidad.
Tanto para niños como para niñas este par de juguetes, la Barbie y el Ken son buen ejemplo del desarrollo tecnológico de la industria para satisfacer el mercado de juguetes ahora en México.
A partir de ahí, comenzamos a experimentar un intercambio comercial que hasta el día de hoy usted y yo disfrutamos con inmensa cantidad de marcas de autos, cualquier cantidad de inversión extranjera directa llegó a nuestro país vista como Carls Jr’s; Pizza Hut; McDonald’s; Burger King, por citar marcas conocidas para la mayoría de los ciudadanos. Empresas internacionales llegaron a México para satisfacer el consumismo local, a la par creció el Producto Interno Bruto, riqueza le llaman.
En la industria, mucho de esto se da en el intercambio comercial de término o de proceso, es decir, puede que hagamos parte de esa importación y exportación de productos que experimentan alguna adecuación para llegar a otro mercado y con eso dejar parte de esa generación de valor en nuestra economía, ese maldito neoliberalismo.
Este término utilizado mañosamente por la política está hoy poniendo en vilo el futuro de las siguientes generaciones en nuestro país.
Cuando escuchas que los norteamericanos no quieren revisar o no quieren ya al T-MEC, que antes era el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, uno de los trece acuerdos que se logró en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y posteriores.
Lo que se está haciendo es poner en el tablero la generación de riqueza que hasta hoy nos ha dado el crecimiento económico por lo menos hasta el gobierno de Enrique Peña Nieto, por pequeño que haya sido, a beneficio de la población mexicana. No fue lo mismo en los gobiernos de Morena pues no ha existido crecimiento del producto interno bruto.
Así las cosas, son las palabras más sencillas que encuentro para describir el alcance de la estrategia estadounidense, y cómo la sociedad mexicana requiere estar consciente del significado en la vida de todos nosotros el sostener un movimiento a costa del futuro de una nación.
El neoliberalismo no es miel sobre hojuelas, los acuerdos no son tan favorables para nuestro país también es verdad, sin embargo, es como en política sucede con la democracia, no es que la democracia sea el mejor modelo de gobierno para la sociedad, en realidad es el menos peor, así también con el neoliberalismo, del cual por ejemplo, Corea del Sur ha sacado raja de correcta manera; a pesar de tener personas aún en pobreza, el enriquecimiento de la mayoría de la población es innegable, nosotros nos hemos quedado en el camino a pesar de la vecindad con el mercado más grande del mundo, el de Estados Unidos y Canadá.
Ya por último, observar que tanto el embajador de México en los Estados Unidos como el canciller de México se han separado de su cargo, a mi parecer a razón de la compleja situación que habrá que enfrentar en los próximos meses y años con los propios norteamericanos, nadie quiere estar en esos zapatos.
Así que, la próxima vez que escuche demagogia para sostener un movimiento aléjate y cuéntaselo a quien más confianza le tengas, como lo decía el Canal 5, ¡me viajé!



