Inocencio Yañez Vicencio
Partir de que todos tenemos virtudes y defectos, siempre me ha parecido una escurridiza maniobra para no asumir los costos de un juicio o una manera muy manida de absolver por reflejos condicionados.
Con excepción de la vez que fuí invitado a pronunciar unas palabras ante el busto erigido en su memoria, no he escrito prácticamente nada sobre él.
Hoy, si viviera, reprobaría lo que voy a decir por mi irrefrenable manía de decir las cosas sin que mi admiración y cariño nhacia un amigo las atempere.
Creo que la historia de Demetrio Ruíz Malerva, está repartida entre sus familiares y los varios amigos que tuvimos la fortuna de contar con su amistad .
Al primero que conocí, fue a su padre don Julio Ruíz, que en ese entonces manejaba un camión repartidor de refrescos y vivía en la calle Fausto Vega, con su segunda esposa. Don Julio era más conocido por el Cucho.
Un día acompañaba a César Del Ángel Fuentes, vecino de la familia donde yo estaba arrimado, cuando desde el auto que manejaba, grita Cucho y me comenta: se llama Demetrio Ruíz Malerva, tu lo llames así porque se enoja. Para entonces César Del Ángel, era diputado federal. Un muchacho muy querido. Se vivía en casa de mis parientes. Le decían Cerebrin. Ya sabrán porqué.
Días después, el presidente de la Asociación de Alumnos, Rafael Alarcón, con quien mantengo comunicación, lo invitó a la Secundaría Técnica, a conferenciar sobre la invasión de Estados Unidos a la República Dominicana. A partir de esa fecha entablamos una relación fluida.
Entrando el año de 1966 , fui electo para encabezar la directiva de la Secundaría y al poco tiempo presidente juvenil del PRI municipal.
Muchas actitudes mías no le gustaban. Se enfureció el día que pedí la palabra en acto solemne priísta, para condenar la penetracion del Ejército en la Universidad Nicolaìta. Me pareció injusto enfrentar ballonetas contra jóvenes que no tenían más que libros.
Mi amistad con Demetrio quedó marcada el día que en una cantina de Modesto, hermano de Roquey, me dijo que si no tomaba, nada tenía que hacer en la política.
Luchar a su lado contra el cacicazgo de don José Gómez y Silverio Alvarado, me estimuló e hizo que las diferencias personales pasaran a segundo plano. Su primer intento por ser candidato a diputado federal, fue apagado con la imposición de Noé Ortega, que ni conocía la Ciudad.
Platicaba que al terminar la campaña Don Jesús Reyes Heroles por Tuxpan, le consiguió una plaza modesta en el IMSS.
Para ingresar en la planilla de la primera comuna que presidió el Lic Percles Namorado Urrutia, fue un ir y venir. Manuel Ramos le dió el apoyo en su inicio.
Fue al terminar el evento en que se fundó en Querétaro el Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria, que eligió a Fidel Herrera Beltrán, secretario general, que dese la ventanilla del camión, el presidente del CEN del PRI, le comunica que va a ser candidato.
Que hizo por Tuxpan? Nada. Demetrio decía y repetía que la función del legislador era legislar. Perdía el control cuando le reclamaban que únicamente se paraba en su distrito a pedir el voto. Lo peor, sostenía que plantear para Tuxpan: autopista, puertos, universidades… estaba fuera de la realidad. Que debíamos centrarnos en banquetas, calles, agua , alcantarillado. Está visión no era sólo de Demetrio. Cuando le informo a Alberto Arango de la Huerta, que los dirigentes del MNJR, vemos seguido a Echeverría y que podemos gestionar obras, me mandó con el presidente del Comité de Desarrollo, Pol Cruz Katas. Con él operé las entrevistas con el Presidente de la República, que culminarían en los muelles fiscal, pesca y portuario y la renovación del permiso de Tecomar, experiencia ingrata porque después le sobraron padres al niño. A la reunión en los Pinos yo no iba invitar a Demetrio, pero Fidel me pidió que lo hiciera, por eso estuvo ahí.
Fue yo el que posteriormente lo acerqué para ser senador, pero Echeverría se decidió por Silverio, por intervención de Porfirio Muñoz Ledo. No obstante eso, Silverio Alvarado fue muy solidario conmigo.
Estuve con Demetrio cuando ocupó una oficina con Silvia Hernández, en la campaña de Miguel de la Madrid. Se quejaba de sus amigos que lo habían abandonado, pero cuando entra De La Madrid, lo hacen director de comunicación y saben, se lleva a su concuñado Jaen Castillo y a su compañero de parrandas José Luis Olivares, como subdirectoras. Siete meses después , casi le tuerzo la mano para irme con él, con el mismo nivel que tenía en la SEP, con la desventaja que renuncié a una plaza de base y, desde luego, a la compensación.
Nunca lleve una buena relación ahí, hasta que deja ese cargo y lo sustituye mi amigo Julio Pomar, que le rechazo un ascenso, pero antes evito una huelga que, aprovechando que salió a registrarse como candidato, le preparon. Eso cambió, pero no por mucho tiempo. Al finalizar su campaña entra en funciones y le da una plaza a José Luis Olivares y la otra la compartimos entre su particular y yo, lo que provoca un altercado y me grita que por eso me echaron del otro trabajo, que en diciembre de 1985, se va de bruces cuando del otro trabajo, Cecilio de la Cruz, me llama para ir con él a la Secretaria General del IPN.
Por qué escribo esto? Porque mucha gente me dice: si Demetrio no hubiera muerto, hubiera sido gobernador y tú hubieras cuajado tu proyecto. No dudo que si no es asesinado aquel 26 de julio de 1986, hubiera sido gobernador, como no dudo que yo no estaba en sus planes.
Demetrio Nació para escribir, pero era muy displicente. En una ocasión me invitó a subir al despacho del Licenciado Pericles Namorado y al envontrarse con el maestro, lo recibió gritándole que era un simple lector de solapas, que se pusiera a leer, que era eso de andar escribiendo de las señoras que salen a barrer, que eso lo dejara para un cronista. El licenciado Pericles también tuvo fama de cerrar burdeles de flotar entre todas las aguas, de lo cual hacía alarde. Lo cierto es que era un orgullo estudioso.
Qué clase de gobernador hubiera sido? Malo. Era mal administrador. Le gustaba rodearse de amigos y damas de compañía. Decía. No era privativo suyo. Una vez lo acompañamos su particular y yo con Luis Dondldo Colosio, y al finalizar la comida subimos a ambos a sus respectivos autos como arañas fumigadas. Donaldo era distinto en cuanto le gustaba rodearse de gente preparada y era disciplinado y humano. En cambio a Demetrio siempre le encaré que viera primero por su familia y después por quienes trabajaban por su proyecto.
Ninguna muerte me lastimado tanto como la de Demetrio Ruíz Malerva, porque era un enemigo de la violencia, aunque no pueda decir lo mismo respecto a la justicia.q




