
Inocencio Yañez Vicencio
Porque es un cuadro que está y necesitamos del lado del Frente Amplio por la restauración de la República y la recuperación de las reglas democráticas.
Vayamos con nuestros familiares y amigos al Hotel Villa las Margaritas ( frente a CAXA ), este domingo 12 a las 11 horas, a la Asamblea Estatal de su Partido Alianza Generacional por Veracruz. Hace una invitación a todos los hombres y mujeres sin partido o que busquen una nueva opción para detener el desastre que vivimos y construir un nuevo estado para nuestros hijos.
No faltará quién se sorprenda que llame a apoyar a Héctor, cuando mi candidato para la gubernatura en el 30, es Pepe Yunes, por la sencilla razón de que la política no se hace en solitario y la política definida en torno del poder ( que no es con la que comulgo,pero es la hegemónica) es un hacer y deshacer alianzas. Las historia nos enseña que los Estados si no nacieron, si se fortalecieron y ampliaron o redujeron a base de alianzas, tendiendo de su lado los mismos que antes o a futuro los encontramos del lado contrario. Por conservar el reino, Maquiavelo justificaba no cumplir la palabra, con lo que dió origen a lo que conocemos como Razón de Estado.
El fundamentalismo es lo más abominable en todos los planos. Si bien es cierto que la política no es el arte de lo posible como la definía Bismarck, tampoco puede tener como eje principios finalistas, por el contrario, naciendo de la diferencia, su objeto es encauzar la diferencia, no sofocarla, no excluirla.
La humanidad ha pagado muy caro el predominio de dogmas. La política de la cacería de brujas, en todas las etapas de la historia, cobró mucha sangre y vidas.
Los estudiosos del surgimiento del nazismo dan cuenta como abonó a su favor la división de la Izquierda. El Movimiento de Izquierda Revolucionario( MIR), en la República de Chile, socavó al presidente constitucional Salvador Allende.
Héctor Yunes Landa, recibió muchas críticas por su actuación a favor de sus incondicionales, lo cual, sin que esto lo exonere, lo hizo porque al interior del PRI, se apagó hace mucho tiempo la crítica interna, o también porque lo dejaron hacer y deshacer, sea por conveniencia, miedo de enfrentarlo o incapacidad. A raíz de esa política personalista tuvimos peleas que llegaron al insulto, pero hoy ni él ni yo pertenecemos al PRI, así que esta es una nueva etapa, que nos reencuentran las banderas contra la autocracia morenista.
En los últimos años, los dueños de los medios de comunicación nos impusieron una concepción immobilista y santurrona de la política, que la negaba al concebirla como un centro muerto, dónde nadie toma partido y quedan excluidos los líderes sociales, por rijosos y andrajosos, entregando las postulaciones a imágenes que aparentaran no romper un plato, trampa en la que cayó el PRI, por eso su decisión de abrirse a la sociedad y a nuevas caras, relegando a líderes auténticos y a todos los que etiquetaban de corruptos. El problema es que esas caras bonitas no se conforman con ponerle casa al segundo frente sino saquear las arcas, relegando a los que operaban y hacían la talacha.
Los priístas creyeron que bastaba exorcizar a su partido de malas caras para deshacerse de la mala imagen de sus políticos y de la fama de corruptos. Pues no basto. Muchos años propaganda contra la política y los políticos para trasladar la decisión de los asuntos comunes al mercado, fueron aprovechados por un vivales que hizo política atacando la política y atrajo a su banda, incorporado todos los cuadros que habían arrimado para darle cabida a los políticos de cuello blanco.
No, la política no es remanso. Existe hasta una corriente que la identifica con el conflicto, no porque lo genere sino porque es su causa, sin él no habría política, porque la política surgió para darle cauce de manera pacífica. Por eso no comparto la opinión de Gumplowicz de que la política sea violencia practicada por otros medios.
Quién no conozca la carrera política de Don Jesús Reyes Heroles, lo tendrá como un hombre que no mata una mosca, cosa que ofenderia su memoria. Para nada. Don Jesús Reyes Heroles fue una persona que peleó en serio por lo que creía y abanderaba. Si primer discurso en la Cámara de Diputados lo pinta de cuerpo entero. Agudo, sarcástico, claro, firme. Cualquier titubeó de su adversario, lo aprovechaba para borrarlo. Nos platicó que le renunció 6 veces a Echeverría. A don Fernando Gutiérrez Barrios, siempre lo llamaba el Policía. Pablo Gómez, fue el mejor parlamentario de la Legislatura posterior a la Reforma del 77. Juan Maldonado, fue brillante pero conciliador. Cuando vino aquí a la SEV, ya era otro, por la influencia de sus hijos. Recordaba ayer que Pericles Namorado, era estudioso y muy trabajador, pero no daba color. Demetrio Ruíz Malerva, mi gran amigo, escribía muy bien pero no leía, se preocupa más por los problemas de su familia que los asuntos de su distrito,
Hace unos días el doctor Carlos Arturo Luna Escudero, escribía que hace falta la crítica, pero no sólo hacia nuestros contrincantes, es necesario dirigirla también hacía nosotros. Si a eso le sumamos que para que sea válida debe de ser bajo un parámetros o norma ( dice R. C. Kwant), intersubjetiva, es decir, que surja del intercambio de experiencias y visiones, del diálogo, de la confrontación, del debate, del consenso, del acuerdo y la contrastación. No sé vale enjuiciar con mi opinión ( Para Platón la opinión está entre la verdad y la mentira). Tiene que ser bajo un parametro surgido comunicativa y empíricamente. Para emitir un juicio de valor hay que conocer primero la norma con la que se juzga.
Que Héctor, es uno de los políticos más completos y capaces de nuestro Estado, resiste la norma mejor vertebrada y el escrutinio más exigente, por eso vale la pena apoyarlo, no con un cheque en blanco sino bajo la condición de que en adelante ponga la camiseta de su partido por encima de sus lazos familiares y afectos y reciba la crítica para corregir y a su interior establezca la discusión como método para la toma de decisiones en los órganos de gobierno, órganos que no deben ser avasallados por ningún caudillismo, imperando el ciudadano sobre las corrientes o tribus.
Su temperamento no lo hace menos político, porque sin temperamento no hay acción y la política es antes que cualquier otra cosa acción.



