María Luisa Bandala Pantoja
La voz de la Inclusión
¿Alguna vez te has preguntado cuál es la verdadera importancia de los perros en nuestra sociedad? Cada 21 de julio se conmemora el Día Internacional del Perro.
Para muchos es una fecha para celebrar el cariño y la lealtad de estos maravillosos compañeros, pero considero que también debe ser una oportunidad para reconocer la labor extraordinaria que realizan aquellos que, con su entrenamiento y entrega, cambian la vida de miles de personas.
Los perros desempeñan innumerables funciones en nuestra sociedad. Algunos forman parte de corporaciones de seguridad, otros participan en la búsqueda y rescate de personas durante desastres naturales, algunos brindan apoyo terapéutico o emocional, y muchos más acompañan a las personas en distintos momentos de su vida.
Cada uno, desde su labor, demuestra la extraordinaria capacidad que tiene para servir, proteger y acompañar al ser humano.
Cuando hablamos de inclusión, pocas veces pensamos en ellos, sin embargo, los perros de asistencia son una herramienta que permite a muchas personas con discapacidad ejercer derechos tan básicos como desplazarse con seguridad, estudiar, trabajar, acceder a un espacio público o simplemente realizar actividades de la vida diaria con mayor independencia.
Existen perros guía que acompañan a personas con discapacidad visual y les permiten desplazarse con seguridad. También hay perros de servicio para personas con discapacidad motriz, entrenados para recoger objetos, abrir puertas, accionar interruptores o auxiliar en distintas actividades cotidianas.
Otros son capaces de alertar sobre una crisis epiléptica, cambios en los niveles de glucosa o brindar apoyo a personas que viven con determinadas condiciones de salud o requieren acompañamiento emocional; Cada uno cumple una función distinta, pero todos comparten el mismo propósito: contribuir a que una persona viva con mayor autonomía y calidad de vida.
Lo que pocas veces se dice es que llegar a formar un perro de asistencia requiere un proceso largo y altamente especializado, su entrenamiento puede durar cerca de dos años y representa una inversión muy importante, no cualquier perro puede desempeñar esta labor, pues además de sus capacidades debe desarrollar disciplina, concentración y un vínculo de confianza con la persona a la que acompañará.
Por ello, el acceso a un perro de asistencia sigue siendo un desafío para muchas personas que lo necesitan, precisamente por ese esfuerzo resulta preocupante que todavía exista tanto desconocimiento sobre su función.
Aún encontramos establecimientos que les niegan el acceso, personas que intentan acariciarlos mientras trabajan o quienes los distraen sin imaginar que, por unos segundos, pueden poner en riesgo la seguridad de quien depende de ellos.
Un perro de asistencia no está paseando está trabajando, pero los beneficios de los perros no se limitan a la discapacidad, para muchas personas adultas mayores representan compañía, motivación para mantenerse activas y un apoyo invaluable frente a la soledad, también son un recordatorio de la importancia de brindarles el cuidado y el respeto que merecen.
Cuidarlos, protegerlos y garantizar su bienestar es fundamental, porque también son seres vivos que sienten, crean vínculos y nos entregan su compañía de manera incondicional; siempre he sostenido que la inclusión no depende únicamente de las leyes también depende de la conciencia de cada persona y del respeto hacia aquello que hace posible el ejercicio de los derechos humanos.
Los perros de asistencia son parte de esa inclusión, gracias a ellos muchas personas pueden vivir con mayor libertad, seguridad y autonomía. Este 21 de julio, Día Internacional del Perro reconozcamos que su huella no solo queda marcada en el suelo, sino también en la vida de quienes encuentran en ellos un compañero, un apoyo y, en muchas ocasiones, la oportunidad de ejercer plenamente sus derechos, vivir con mayor independencia y hacerlo siempre con dignidad.




