Marco Aurelio Martínez
Crónicas de la Capital

La vida en Tlacotalpan durante el Porfiriato fue dinámica, aunque apacible, muy tradicional, conservadora, por momentos turbulenta y boyante, porque desde tiempo atrás germinó una próspera economía regional debido al impulso de la industria azucarera, que benefició a las poblaciones circunvecinas, y al notable auge de la ganadería, debido a los verdes pastos y al agua abundante proveniente del llamado Río Padre, el Papaloapan; así transcurrieron los años en esta región, ciertamente azotada por fenómenos naturales, ciclones e inundaciones que golpearon con intensidad a toda la cuenca del Papaloapan.

En ese ambiente nació Rafaela Murillo Pérez, cuyo abuelo materno fue un acaudalado hacendado, dueño de muchas hectáreas de campo de cultivo y de tierras productivas. La niña Falla, como afectuosamente le llamaban, creció entre el sofocante calor, los mosquitos, los campos de caña de azúcar, la verde vegetación, el aprendizaje de bordado y de cocina, y las labores domésticas, denominadas como buenas costumbres de las familias pudientes cuenqueñas. Años más tarde, la familia Murillo Pérez se trasladó a Xalapa para fincar su sitio de residencia, sin olvidar su arraigada herencia cultural tlacotalpeña.

Con el transcurrir del tiempo, doña Falla Murillo se hizo de una imagen como mujer culta, altruista, amante de la naturaleza y la poesía; su casa hospedó a numerosos estudiantes, mujeres y hombres que venían a formarse en la Escuela Normal y la Universidad Veracruzana. La casona de arquitectura mediterránea, de amplios corredores, verdes jardines, largos ventanales de madera y techo de vigas, ubicada frente al Parque de los Berros, muy cerca de la casa del célebre poeta Salvador Díaz Mirón, hizo historia y se conoció como la casa de doña Falla.

Hoy en día, la hermosa casona de doña Falla alberga a la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Xalapa. El recinto histórico conserva salas de piso de duela lustroso, otras de piso colorido rústico, agradable a la vista, y ventanas amplias, grandes. Aquí se respira tranquilidad, historia, armonía.

El Plan Municipal de Desarrollo, en materia de cultura, es muy claro: recupera las necesidades y propuestas de colectivos de artistas locales, de personas de cultura que unieron sus prioridades. Una petición fue unánime: contar con espacios gratuitos para ensayar y montar espectáculos artísticos y culturales. Es por ello que, en la parte posterior de la Casa de doña Falla, se encuentra en curso la construcción de un auditorio para 120 personas, un recinto que dará vida al taller de laudería, la denominada Casa Tlacotalpan, dos salones para ensayos, una fonoteca, entre otros espacios más. Este recinto estará abierto para todas y todos los artistas xalapeños ávidos de sitios donde ensayar y presentarse. Este Gobierno Municipal sigue siendo facilitador, promotor e impulsor de talentos locales. La obra cuenta con una inversión de poco más de cinco millones de pesos, que redundará en beneficio de la vasta comunidad artística xalapeña.