Inocencio Yañez Vicencio
Ninguna dictadura se declara dictadura. Cada dictadura es distinta a otra. No todas las dictaduras llegan por asaltó al poder. No todas utilizan el golpe de Estado. Hitler llegó por vía de las elecciones. Todos arriban bajo la bandera de » combate a la corrupción de los políticos», » regeneración de la política» » mucha admiración y poca política».
Los pueblos no se echan a los brazos de los redentores sin que antes se abone el camino para eso.
En Alemania se cultivó la esperanza en el hombre providencial, una deuda que el Tratado de Versalles condenó a la desesperación a esa nación, una derrota en la Gran Guerra de la que se culpó a los políticos, una cambio de régimen que culmina en la Constitución de Weimar, con muchos vacíos, una Izquierda incapaz de unirse, un gobierno atado a lo más decadente, una oligarquía revanchista…
En Chile, donde Allende conquista el Ejecutivo, pero no todo el gobierno y ni siquiera congrega a su alrededor toda la izquierda. El MIR en lugar de sumarse se dedicó a socavarlo. Los Estados Unidos, la Iglesia Católica y las transnacionales, promueven el golpe. Pinochet ofrece regenerar el gobierno. Los oráculos del neoliberalismo le imponen sus políticas. Sacrificando sus libertades le ofrecen prosperidad.
Es curioso que las dictaduras mantienen opositores a modo que legitimen el régimen.
En México lo advertimos a tiempo. Desde el triunfo de la Revolución, Madero, perdió la XXVI Legislatura y fue lanzado del poder por una reacción encabezada por los viejos porfiristas, hacendados, banqueros y los gringos. El Pacto de la Embajada le enseñó a los revolucionarios que la derecha no iba a permitir una súbita democracia y que una vez expulsado el usurpador, tenían que darle un contenido social y construir las instituciones y reglas que gradualmente hicieran posible la democracia .
A penas se promulgó la Constitución de 1917, mediante una carta el Vaticano la desconoció, carta que revivió en 1926, para lanzarse a una Guerra Cristera con el objeto de recuperar privilegios y funciones de Estado que en otro tiempos le hicieron poseer las más grandes extensiones de tierra y riqueza. En 1939 , las fuerzas de la derecha se organizan en el Partido Acción Nacional, con el propósito de detener las transformaciones de la Revolución mexicana, añorando el sistema colonial que dejó intacto el oportunista de Iturbide y cancelar las conquistas de los trabajadores, como lo hicieron con la Reforma del ISSSTE en el 2007. Hoy Ciro Murayama pública un artículo con cifras aterradoras de como Echeverría triplicó el gasto universitario y prácticamente sigue con los restantes gobiernos priístas, pero como cae bruscamente en los sexenios panistas y , en términos reales, es negativo con AMLO y Claudia Sheinbaum.
La campaña contra la política y los políticos, sin diferenciar entre buena y mala política, entre políticos buenos y malos, no se advirtió a tiempo que tenía como propósito principal trasladar la toma de las decisiones fundamentales del ámbito de la política al ámbito del mercado.
El PRI cayó en la trampa de abrirse a la sociedad dando espacios y candidaturas a personajes de cuello blanco que » tocan madera» con los partidos, que no quieren asumir el desgaste de los partidos pero si quieren sus postulaciones y promociones.
La propaganda se dirigió principalmente contra los liderazgos obreros , campesinos, colonos, burocráticos. Los medios no sólo lo llevaron a reducir la contienda de plataformas a contienda de imágenes sino que vimos cuando se discutió la tristemente célebre Reforma Televisa, como los que hoy tanto lloran por sus fueros perdidos, chantajeaban a los políticos.
Pues resulta que los forjadores de imágenes públicas, no supieron para quien trabajaban. Aparece AMLO y su banda, se sitúa fuera de la política, se presenta como un no político y hace política atacando a la política y recluta todos esos líderes, sin corbata que habían sido agraviados, que habían sido expulsados del paraíso mediático.
Gracias a las asignaturas pendientes y a las campañas de desprecio hacia la política y los políticos tenemos instalada una banda que desde su llegada a la presidencia se propuso utilizar el poder para reproducir poder.
Morena no únicamente elimina todos los órganos e instituciones que la limiten y le pidan cuentas, también ha puesto en marcha un plan para eliminar a la oposición real, dejando como parapeto a los partidos que se le someten.
Miren qué paradoja. En mi caso dejé al PRI, porque AMLO puso a Alito para destruirlo, pero hoy me entero que el hecho de que el campechano haya acudido a una instancia extranjera para denunciar atropellos, por la sencilla razón de que aquí todas las instancias de arbitraje están al servicio de Morena, se le van como viles carniceros. Grave porque con ello Morena nos está diciendo que todos los contrapesos han desaparecido, que pueden seguir saqueando la nación sin que los morenistas sean llevados a los tribunales, que van contra los comunicadores, pero también contra cualquiera que se mueva en su contra.
El problema es que tiro por viaje pedimos que la oposición se asuma como oposición e ignorar que apenas saca la cabeza y luego Morena le lanza el achazo.
Repito no aprobamos que Alito se haya quedado en el PRI y que se sostenga con los puros testaferros que puso en los estados, pero no denunciar que en México ya está en acción una mecánica para suprimir a los partidos y quedarse sólo con sus comparsas, es hacernos cómplices de este régimen que busca exterminar toda clase de oposición.




