Enrique Yasser Pompeyo
Mesa de Redacción
Hay edificios que trascienden el concreto, las puertas y los muros que los conforman.
Se convierten en testigos silenciosos de la historia, en puntos de encuentro y, con el paso de los años, en parte inseparable de la identidad de una ciudad.
Ese es el caso del Palacio Municipal de Xalapa, que este 13 de agosto conmemora 70 años de haber sido inaugurado.
Hablar del Palacio Municipal es hablar también de la evolución de Xalapa.
La historia de su Ayuntamiento se remonta al siglo XVIII, cuando la ciudad obtuvo el título de villa y la facultad para integrar su primer Ayuntamiento.
Desde entonces, la vida municipal ha estado estrechamente ligada al desarrollo de la capital veracruzana.
El edificio actual tiene una historia particularmente interesante. El 17 de octubre de 1954 se colocó la primera piedra, y casi dos años después, el 13 de agosto de 1956, fue inaugurado durante la administración del alcalde Rubén Pabello Acosta.
Desde entonces, sus espacios han sido escenario de decisiones, encuentros, celebraciones, momentos difíciles y grandes transformaciones de Xalapa.
Setenta años pueden parecer mucho tiempo, pero para una ciudad con la riqueza histórica de Xalapa representan apenas un capítulo más de una historia mucho mayor.
Antes de este Palacio hubo otras sedes municipales; hubo también reconstrucciones, cambios de domicilio y una ciudad que creció hasta convertirse en la capital dinámica que conocemos hoy.
El Palacio Municipal ha acompañado precisamente esa transformación. Ha visto pasar generaciones de xalapeños, administraciones, proyectos y acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva.
Entre 1984 y 1987, incluso, el inmueble tuvo una ampliación hacia el predio que perteneció a los hermanos Enrique y Ramón Eguía, incorporando espacios para el Registro Civil y otras áreas municipales.
Pero más allá de fechas y datos, lo verdaderamente valioso de estos 70 años es lo que el edificio representa: la cercanía entre el gobierno municipal y la ciudadanía.
En sus oficinas se han atendido necesidades, se han realizado trámites, se han tomado decisiones y se han construido, generación tras generación, respuestas para una ciudad que nunca deja de avanzar.
El Palacio Municipal no solamente pertenece al Ayuntamiento; pertenece también a la memoria de Xalapa.
Sus paredes son parte del paisaje cotidiano de quienes viven, trabajan, estudian o visitan esta hermosa ciudad.
Por eso, celebrar siete décadas de este inmueble es una oportunidad para mirar hacia atrás con orgullo, reconocer a quienes contribuyeron a construir la Xalapa de hoy y, al mismo tiempo, mirar hacia adelante.
Setenta años después, el Palacio Municipal sigue de pie, como símbolo de una ciudad viva, orgullosa de su historia y comprometida con su futuro.
Que esta celebración sirva para recordar que las ciudades no solamente se construyen con calles y edificios: se construyen con memoria, identidad y con las historias de quienes las han hecho suyas.
Y en Xalapa, frente al parque Juárez, el Palacio Municipal continúa siendo uno de esos lugares donde la historia y el presente se encuentran todos los días.
enriquepompeyo@hotmail.com




