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El Residencial Bosque San Lucas, en Coatepec, emitió un comunicado para fijar su postura respecto de los vestigios arqueológicos encontrados en los terrenos donde se desarrolla el proyecto inmobiliario.
La empresa celebró el anuncio atribuido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para garantizar los recursos necesarios destinados a la investigación, restauración y conservación del sitio arqueológico, cuyos trabajos de salvamento están a cargo de especialistas coordinados por el Centro INAH Veracruz.
Hasta ahí, todo es historia, patrimonio y orgullo coatepecano.
Pero como los vestigios pueden ser antiguos y los compromisos inmobiliarios bastante actuales, el comunicado dedica buena parte de su contenido a enviar tranquilidad a clientes y posibles compradores: el fraccionamiento continúa.
Bosque San Lucas asegura que desde el inicio ha brindado apoyo y facilidades a los especialistas del INAH y que sus proyectos se han desarrollado durante 15 años con apego a las disposiciones federales, estatales y municipales. También sostiene que el área restringida para el salvamento arqueológico no será afectada.
Dicho de otra forma, habrá respeto por quienes habitaron esas tierras hace siglos, pero también certeza para quienes ya apartaron lote.
La empresa subraya que el desarrollo mantiene su condición “ecosensible” y conservará las amenidades proyectadas, entre ellas un Museo del Café —que ya se encuentra en funciones— y una cafetería de especialidad destinada a revalorar la tradición cafetalera de la región.
No deja de ser singular: mientras los arqueólogos buscan reconstruir el pasado, los desarrolladores se encargan de asegurar que el futuro tendrá casas, museo, cafetería y, desde luego, certeza jurídica y patrimonial. La historia podrá estar bajo tierra, pero el negocio debe permanecer muy por encima de ella.
El comunicado busca transformar una eventual preocupación para compradores e inversionistas en una oportunidad de promoción: el hallazgo arqueológico ya no sería un obstáculo para el fraccionamiento, sino parte de su atractivo cultural. De pronto, los vestigios parecen haberse convertido en una amenidad adicional, aunque todavía no aparezcan incluidos en el catálogo de ventas.
El punto central es claro: el INAH continuará con las labores de investigación y conservación en la zona delimitada, mientras el proyecto habitacional seguirá su curso en el resto del terreno.
Así, Bosque San Lucas pretende conciliar dos intereses que no siempre caminan tomados de la mano: la preservación del patrimonio histórico y la expansión inmobiliaria.
La empresa promete respetar el pasado sin cancelar el porvenir. O, traducido del elegante idioma corporativo: se rescata la historia, pero tampoco hay que espantar a los compradores.




