Enrique Yasser Pompeyo
Mesa de Redacción
Hay discursos que se repiten tanto que algunos pretenden convertirlos en verdad.
En Xalapa, uno de estos es el que asegura que el Ayuntamiento “no hace nada” y que la obra pública brilla por su ausencia. Pero cuando se ponen los datos sobre la mesa, esa narrativa simplemente no resiste.
La realidad es mucho más concreta: el Ayuntamiento de Xalapa mantiene 82 obras públicas en marcha.
De ellas, 23 ya fueron concluidas, 41 se encuentran en proceso y 18 están por iniciar. A esto se suman 30 obras que están por licitar y 77 proyectos que se encuentran en etapa de elaboración.
No se trata solamente de cifras acumuladas en un informe. Detrás de cada proyecto hay calles que se pavimentan, redes de agua y drenaje que se construyen o rehabilitan, muros de contención que brindan seguridad, escaleras y banquetas que mejoran la movilidad, así como canchas y parques que recuperan espacios para la convivencia.
Durante la sesión número 31 del programa Día del Pueblo, la presidenta municipal, Daniela Griego Ceballos, dejó claro que buena parte de estas acciones tienen un origen muy sencillo: las necesidades que los propios xalapeños llevan hasta el Ayuntamiento.
Y aquí está quizá uno de los aspectos más importantes. En las 31 jornadas realizadas hasta ahora se han recibido mil 936 peticiones ciudadanas. De ellas, 941 corresponden a obra pública, con solicitudes relacionadas con pavimentación, agua potable, drenaje, muros de contención y escaleras.
Es decir, mientras algunos intentan instalar la idea de una administración alejada de las colonias, los números muestran exactamente lo contrario: existe un mecanismo de atención directa en el que jefes y jefas de manzana, representantes vecinales, patronatos y ciudadanos plantean necesidades concretas.
También hay 612 solicitudes relacionadas con CMAS, principalmente por redes hidráulicas, fugas y cobros; 237 corresponden a Desarrollo Urbano y 192 a Atención Ciudadana. Cada una de estas peticiones representa una necesidad real que debe ser canalizada y atendida por las distintas áreas municipales.
Por supuesto, ninguna administración puede resolver de un día para otro todas las necesidades de una ciudad como Xalapa. La capital veracruzana tiene pendientes históricos y una geografía que hace particularmente compleja la ejecución de infraestructura. Pero reconocer los pendientes no significa negar los avances.
La discusión seria no debería ser si “se hace algo” o “no se hace nada”. Los datos ya responden esa pregunta. La discusión debe centrarse en qué obras se están realizando, dónde, con qué inversión, cuáles son sus beneficios y qué proyectos vienen después.
Porque una cosa es la crítica legítima —necesaria en cualquier democracia— y otra muy distinta es pretender que no existe obra pública cuando hay decenas de proyectos concluidos, en proceso, por iniciar, en licitación y en elaboración.
Xalapa se mueve. Hay calles que cambian, servicios que se mejoran y espacios públicos que se intervienen. Quizá no todas las obras son visibles para todos al mismo tiempo, porque una ciudad no se construye de una sola vez ni desde una sola colonia. Pero decir que no se hace nada frente a estos números es, sencillamente, ignorar la realidad.
La mejor respuesta a las falsas noticias no siempre es entrar en la confrontación. A veces basta con hacer algo mucho más contundente: poner los datos sobre la mesa.
Los datos establecen que en Xalapa hay obra pública, hay proyectos en marcha y, sobre todo, hay una administración que mantiene abierta una vía de comunicación con la ciudadanía para conocer y atender sus necesidades.
La capital todavía tiene mucho por hacer. Pero afirmar que no se está haciendo nada no es una opinión sustentada en los hechos. Es una narrativa que los propios números se encargan de desmentir.
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