Salvador Muñoz
Los Políticos
En política, sentarse a la mesa no significa necesariamente que uno vaya a quedarse a cenar.
A veces basta con llegar, saludar, sonreír para la foto y retirarse. Y eso fue precisamente lo que hicieron Pepe y Héctor Yunes.
El problema es que cuando quien pone la mesa se llama Dante Delgado, hasta el lugar donde acomoda las servilletas puede tener lectura política.
Y este sábado, en Boca del Río, Dante puso la mesa.
Ahí estuvieron José Francisco Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa. Dos políticos que comparten apellido, pasado priista -aunque Pepe todavía reivindica su militancia- y suficientes kilómetros recorridos como para saber perfectamente que en política no existen las fotografías inocentes.
Mucho menos con Dante.
La imagen provocó inmediatamente especulaciones sobre el futuro de Pepe Yunes. Algunas demasiado apresuradas.
Pepe ha dicho que no va en 2027.
También ha insistido en que sigue siendo priista.
Pero cuando se habla de 2030, el discurso cambia. No ha cerrado la puerta a buscar nuevamente la gubernatura y, detalle nada menor, tampoco tendría por qué decidir desde ahora bajo qué siglas hacerlo.
Faltan cuatro años.
Una eternidad en política.
Así que Pepe puede darse el lujo de sentarse con Dante, sonreírle y dejar que los demás hagan cuentas.
Él no necesita partido para 2027 porque asegura que no será candidato. Para 2030 ya veremos.
El caso verdaderamente curioso es el de Héctor.
Porque mientras Pepe puede darse el lujo de mirar hacia cuatro años adelante, Héctor tiene una criatura recién nacida que necesita sobrevivir el próximo año.
Se llama Alianza Generacional.
Y si algo debería ocupar hoy buena parte del tiempo político de Héctor Yunes es conseguir candidatos, construir estructuras, sumar votos y alcanzar el porcentaje necesario para que su partido no tenga una vida política más corta que una promesa de campaña. Un Debut y despedida.
Por eso su presencia junto a Dante genera una pregunta inevitable:
¿Héctor está pensando en cómo hacer crecer Alianza Generacional o ya está haciendo cuentas por si Alianza Generacional no sobrevive al 2027?
Porque sería una ironía deliciosa que mientras sus futuros candidatos anden buscando votos para conservar el registro, el fundador ya estuviera viendo dónde estacionarse en caso de naufragio.
Y Movimiento Ciudadano tiene estacionamiento.
Aunque quizá estamos viendo la fotografía al revés. Tal vez lo importante no sean Pepe ni Héctor.
Es Dante.
Porque mientras todos discuten si Pepe se irá del PRI, si Héctor abandonará eventualmente su propio proyecto o si los Yunes terminarán vestidos de naranja, quien consiguió ponerse nuevamente en medio del tablero político veracruzano fue Dante Delgado.
Y prácticamente sin hacer nada. Una reunión. Una fotografía. Dos Yunes. Y a esperar.
Morena reaccionó. El PRI seguramente pedirá explicaciones. Los aspirantes comenzaron a hacer cuentas. Y Dante volvió a conseguir algo que conoce perfectamente: que los demás hablen de lo que él puso sobre la mesa.
Dante podrá tener muchos años en política, pero precisamente por eso conoce una regla elemental: no siempre hay que salir a buscar candidatos. A veces conviene dejar que los candidatos se acerquen.
Pepe representa una posibilidad rumbo al 2030.
Héctor, una incógnita inmediata rumbo al 2027.
Uno puede esperar.
El otro necesita sobrevivir.
Y Dante… Dante puede esperar a los dos.




