Alejandra Herrera
Resulta y Resalta

RESULTA que… desde hace varias semanas hay quienes se han empeñado en encontrar un pleito entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Rocío Nahle.

Que si ya no se llevan, que si desde Palacio Nacional están molestos con ella, que si la quieren hacer a un lado, que si hay fuego amigo y hasta se han analizado saludos, fotografías y uno que otro gesto para tratar de demostrar que algo pasa.

Y puede pasar, claro, pero dar por hecho que existe un rompimiento entre la presidenta y la gobernadora hay un trecho bastante grande.

Sobre todo porque mientras unos buscan señales de distanciamiento, Claudia Sheinbaum sigue viniendo a Veracruz y viene muy seguido.

Este jueves estuvo nuevamente en tierras veracruzanas para presentar los resultados de su segundo año de gobierno, en el estadio Beto Ávila, acompañada precisamente por Rocío Nahle.

Nada extraordinario tendría que ser que la presidenta visite un estado gobernado por Morena y sea recibida por su gobernadora, lo interesante es el momento político en que sucede.

Porque la visita de Sheinbaum llega justo cuando contra Nahle se ha desatado otra andanada de publicaciones, comentarios y versiones que ya no vienen solamente de Veracruz, sino también de espacios políticos nacionales.

La más reciente apareció apenas unas horas antes de la llegada presidencial. Ahora resulta que hasta Estados Unidos anda detrás de Rocío Nahle.

Una columna publicada a nivel nacional aseguró que instituciones bancarias de capital estadounidense habrían cerrado o solicitado terminar relaciones bancarias vinculadas con la gobernadora y personas cercanas a ella.

Nahle respondió que no tiene cuentas bancarias en Estados Unidos, que nunca las ha tenido y calificó lo publicado como mentiras y especulaciones, hasta ahí los hechos, lo demás son versiones.

Porque hasta ahora no se ha presentado públicamente un documento de alguna autoridad estadounidense que confirme que Rocío Nahle esté siendo investigada, sancionada o que tenga cuentas congeladas en aquel país.

Y una cosa es una columna política, otra una versión y otra muy distinta una investigación oficial.

RESALTA que… tampoco es la primera vez que ocurre. Desde hace semanas han aparecido publicaciones que hablan de molestias en Palacio Nacional, diferencias con funcionarios federales y hasta de un supuesto distanciamiento entre Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle.

Resulta curioso que mientras afuera se construye una historia de rompimiento, los hechos sigan mostrando a la presidenta viniendo a Veracruz y a las dos trabajando juntas.

Y tampoco hay que olvidar que la propia Claudia Sheinbaum ha llamado públicamente a Nahle su compañera de lucha y una extraordinaria mujer.

Entonces algo no cuadra o Claudia Sheinbaum tiene un pleito terrible con Rocío Nahle y aun así sigue viniendo a Veracruz y trabajando con su gobierno o alguien tiene muchas ganas de que ese pleito exista.

Porque los golpes contra Nahle no parecen bajar de intensidad, sale uno, luego otro y después otro.

¿Es fuego amigo? Puede ser. ¿Viene de la oposición? También puede ser. ¿Hay grupos dentro de Morena que tienen otros intereses? Seguramente.

Lo que no se puede hacer es señalar a alguien sin tener pruebas, pero tampoco hay que ser ingenuos.

En política las casualidades existen muy pocas veces y cuando varios golpes comienzan a llegar casi al mismo tiempo y con la misma intención de desgaste, por lo menos vale la pena preguntarse quién gana con ellos.

Nahle, por su parte, ya respondió que los “nados sincronizados”, las notas sin sentido, las mentiras y los insultos son señal de que a sus adversarios les molesta lo que representa la transformación.

Ahora habrá que ver hasta dónde llega esta guerra de versiones y, sobre todo, de dónde viene, mientras tanto seguramente seguirán apareciendo columnas, trascendidos, supuestas investigaciones y fotografías analizadas con lupa.

Pero mientras encuentran el pleito, Claudia Sheinbaum sigue viniendo a Veracruz y Rocío Nahle sigue trabajando con la presidenta.

Así que por ahora la pregunta sigue siendo la misma:

¿y el pleito con Nahle?