Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde a Janela

El 10 de septiembre de 2026 comenzó formalmente el proceso electoral de 2027, mismo en el que se renovarán la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 17 gubernaturas estatales, 1,098 diputaciones locales y 18,057 ayuntamientos que incluyen alcaldías, sindicaturas y regidurías en muchas de las entidades federativas del país.

Como es bien sabido, va a haber muchas opciones políticas que estarán compitiendo por obtener el voto de los ciudadanos, ya que a pesar de los múltiples intentos de imponer un sistema autoritario de un solo partido, México se resiste a perder su diversidad política.

Siendo muestra de ello que en este proceso electoral van a participar partidos políticos con años de registro, partidos políticos de nuevo cuño y hasta candidaturas independientes.

Y aunado a lo anterior, tenemos que a nivel federal solo se renovará una cámara, la de diputados; lo cual debiera fomentar la pluralidad y evitar la polarización.

Así es, la naturaleza de la Cámara de Diputados es y debe de ser la pluralidad, ya que para eso está diseñada tanto en su tamaño (500 miembros) como en su composición (en ella cohabitan dos sistemas de elección: el de mayoría relativa y también el de representación proporcional).

Por ello, no es necesario formar coaliciones electorales para que dos visiones del país se jueguen el todo por el todo el día de la jornada electoral, como sí puede suceder en cuando se renueva el Poder Ejecutivo, sino que solo basta con que cada expresión política logre conquistar a una parte del electorado que le sea afín y de esa manera hacer visibles y representar sus intereses.

Desde luego que hay temas que sí deben de tomarse en cuenta a la hora de votar, y esos son los que habrán de determinar a cuál de las opciones se le dará el voto.

Por ejemplo, si se está de acuerdo con que los niños y jóvenes mexicanos casi no aprendan lenguaje, matemáticas y ciencia, pero se sepan de memoria la “maldad de Hernán Cortes” o sean expertos en lo que llaman racismo y clasismo; existen como cuatro opciones que en diverso grado apoyan a la actual política educativa; y si no se está de acuerdo con seguir en ese camino, hay otras tantas opciones que en también en diverso grado, ofrecen un cambio de rumbo.

Igual sucede si se está de acuerdo en que los médicos de los servicios públicos de salud, no cuenten con los insumos básicos para realizar su trabajo y que desde el gobierno se les diga que da lo mismo si trabajan o no en esas condiciones (“si no quieren operar, no operen”) pero que eso sí, serán sancionados; o si, por el contrario, lo que se busca es volver a dignificar al sector salud y con ello la calidad de vida de los miles de pacientes que allí son atendidos.

Y así, podemos hablar de la corrupción, de la inseguridad, la protección a políticos que son parte activa del crimen organizado (ahora mismo ya no solo son sobornados, sino que son jefes de bandas), de la procuración e impartición de justicia, y un largo etcétera de temas que son muy importantes para la vida nacional.

Y como ya dijimos, para todos estos temas hay muchas opciones políticas por las cuales sufragar y mi recomendación es votar por la que cada quien se sienta más identificado, porque no hay que olvidar que entre más plural sea la Cámara de Diputados más difícil será que exista una sola visión en la conducción del país.

felfebas@gmail.com

X: @FelipeFBasilio