Sergio González Levet

Sin tacto

La soberbia y el cinismo son dos cosas que combinadas hacen un coctel macabro, espantoso y muy dañino para la sociedad. Esa emulsión es la que sobresale en las acciones y las declaraciones del émulo de doctor y funcionario que responde al nombre de Roberto Ramos Alor, a quien muchos en su tierra ya le empezaron a decir el Doctor Molécula, por su afinidad imagenológica con el pobre individuo que cotidianamente hace el ridículo en La Mañanera del Pueblo de Claudia Sheinbaum.

     Soberbia y cinismo son lo que aflora en todo lo que emite el doctor que según una querida vecina mía tiene facha de carnicero (o viceversa). Véase si no la lastimosa disculpa que él cree que pidió a una doctora residente del Centro de Alta Especialidad (que ha pasado de CAE a CAN, Centro de Alta Necesidad, por todos los insumos y materiales médicos que faltan en ese nosocomio, que fue ejemplo y orgullo de la medicina pública de Veracruz).

     Y ya instalado en el colmo de la desfachatez, ahora el Doctor Muerte versión coatzacoalqueña se ha lanzado a decir que él, oiga usted, es un hombre honesto, un profesional preparado y que no ha cometido ningún delito. Vaya, ese señor que aparece abajo de un sombrerito se siente el fiscal de sí mismo y se absuelve sin presentar ninguna prueba, como siempre exige la Presidenta de la República ante las acusaciones públicas que le presentan.

     Y ya en las ganas de molestar, el Doctor Butcher alerta a la familia veracruzana sobre las “notas falsas y los montajes llenos de odio, envidia y mediocridad” (botellita de jerez…) “de los personajes de siempre”, que nunca revela quiénes son y por eso cualquier se puede imaginar que se refiere al Director General del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, y a los funcionarios que mandó para que investigaran los hechos y las palabras de Ramos Alor, porque hasta el Altiplano llegaron las quejas por su conducta, su arbitrariedad y su incapacidad.

     De la conducta y la arbitrariedad ya he hablado, pero su incapacidad se manifiesta en el hecho de que cursando ya el mes de septiembre apenas se viene a enterar el santo señor de que no se ha ejercido el presupuesto autorizado para Veracruz en 2026, y por eso no han llegado las medicinas y muchos otros materiales indispensables para el correcto desempeño del sector Salud.

     Además de regañar y maltratar al personal a su cargo, ¿qué habrá hecho Robertico durante esos nueve meses en que debió haber gestado cuando menos una larga serie de oficios solicitando al IMSS-Bienestar que volteara la vista hacia nuestro estado?

     Hoy Ramos Alor se rasga las vestiduras, y trata de hacer invisible el nado sincronizado que trae junto con sus colaboradores y socios más cercanos en contra del personal médico, de enfermería y de administración hospitalaria que se atreva a denunciar la escasez endémica que padecen los hospitales, clínicas y centros de salud que debieran operar en Veracruz.

     No se da cuenta el sombreritongo que solamente le hace daño al movimiento cuatroteísta que dice apoyar, y le resta votos que serán indispensables a Morena para el año entrante.

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