Jair Clodoaldo Xilotl Sánchez

Xi Jinpin, Presidente de la República Popular China, dice que en el tema de la Inteligencia Artificial y los comentarios vertidos por propios desarrolladores de ella, es decir, los meros meros de la programación, por la falta de criterios de control en las empresas desarrolladoras, es que solo lo dicen para espantar a los chinos y dejarlos fuera de la carrera por el liderazgo tecnológico; mientras Donald Trump dice que el verdadero problema para ellos, los estadounidenses, es China, y no la falta de controles por la carrera tecnológica, veamos.

Mientras el resto del mundo solo observa el reguero del conocimiento entre estos países, pues el resto somos meros espectadores, pues las empresas desarrolladoras líderes en la IA son de los Estados Unidos o de China, el mundo se encuentra en una etapa bipolar parecida a la de los ochenta, aquella de la guerra fría, nadie cede, nadie afloja, la vida del mundo podía depender de un botón.

En este escenario, parece ser que a la IA lo primero que le hemos heredado es la irracionalidad del ser humano, pues de las anécdotas que se leen en redes sociales, evidencia de la falta de control en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, es que la tecnología ha decidido en momentos de crisis por el chantaje, la alarma y los golpes bajos contra aquellos que los amenazaban, pareciera ser que en ese momento no es tan inteligente la IA como debiera ser, es decir, al desarrollo de la inteligencia emocional del ser humano le sigue el razocinio para decidir sobre lo que le afecta, sin embargo, ante la crisis la IA está respondiendo exactamente como lo haría la parte irracional del ser humano, esto porque el razonamiento de la IA parte del propio razonamiento del ser humano, perfeccionado cada momento, no se detiene, es un alumno en formación continua, por eso es que su avance es tan pero tan rápido, es por eso que hoy se habla de que puede ser incontrolable, es por eso que se dice que hay que ralentizar su avance, a lo que los mandamás responden en su criterio y estímulo de sus objetivos estratégicos nacionales, con irracionalidad.

Dejan de ver el fondo del problema, dejan de ver el futuro con perspectiva, su problema es hoy, es el liderazgo, no el futuro de la humanidad.

Así que esto se vuelve un reguero de pólvora, cada quien en su tema, cada uno con su propio infierno, o cada quien con sus propios objetivos, nadie ve el elefante en la sala, a nadie le estorba, solo cuando la caja completa estalle entonces voltearemos, en ese preciso instante donde todo esté en el aire, volando por los aires, cómo un cassette que nos revele que efectivamente el elefante era un tema de todos, aunque todos decíamos que era ajeno.

Aplica hasta para los temas locales.