Salvador Muñoz

Los Políticos

El Covid nos quitó mucho, pero nos dejó algo utilísimo: un culpable que no puede pedir derecho de réplica.

El escuincle no aprende: la pandemia. El matrimonio tronó: demasiado tiempo juntos… por la pandemia! La educación sale mal evaluada: secuelas del encierro… por la pandemia! A este paso, cualquier día descubriremos que antes del coronavirus todos leíamos a Cervantes y resolvíamos ecuaciones mientras esperábamos las tortillas.

Reveriano Marín, dirigente de la Sección 56 del SNTE y legislador morenista, atribuye los bajos resultados de PISA al Covid. Dice que no es justificación. Menos mal: ya parecía!

¿También bajaron otros países? Sí. En PISA 2025, el promedio de la OCDE perdió nueve puntos en matemáticas y catorce en lectura respecto de 2022; México perdió siete en ambas. El problema existe afuera. El consuelo también se importa.

Reveriano destaca que subimos en Ciencias. Cierto: cuatro puntos. La OCDE aclara que el cambio no es estadísticamente significativo. Alcanza para el discurso; para el festejo, convendría guardar el confeti.

Qué tiempos aquellos del gel antibacterial, el encierro y el “profe, se me fue el internet”. Descubrimos que la sala podía ser oficina, salón y campo de batalla matrimonial. También que tener tecnología no significaba que todos tuvieran computadora, conexión o una mesa donde estudiar.

Nos quedó el home office y cierta nostalgia por resolverlo todo con la cámara apagada. Una tentación que daría para establecer doctrina parlamentaria: presente de palabra, ausente de cuerpo.

La Nueva Escuela Mexicana va por buen camino, asegura Reveriano. ¿Cuántas generaciones faltan para llegar? Porque los alumnos tienen edad para aprender, pero no tiempo infinito para esperar.

Y quitar el examen de ingreso puede abrir oportunidades; las aulas, los maestros y los lugares habrá que ponerlos también. Si caben 250, cambiarle el nombre al examen no construye el salón 251.

La pandemia merece una explicación seria. Los estudiantes, una respuesta.

El Covid ya tuvo demasiadas bajas como para seguir cargando, además, con las malas calificaciones del Gobierno y líderes sindicales “barco” que todo se lo aprueban con 10.