Mara Iliana Cruz Pastrana

Cuando se acerca una elección hablamos de candidatas, candidatos, partidos, propuestas y encuestas. Pero pocas veces nos detenemos a pensar en una pregunta que considero fundamental: ¿qué clase de ciudadanía estamos construyendo?

Votar es un derecho fundamental, pero la democracia no empieza cuando recibimos una boleta ni termina cuando la depositamos en una urna. La democracia se vive todos los días.

Se vive cuando una mujer conoce sus derechos y decide defenderlos; cuando una comunidad se organiza para resolver un problema; cuando un joven se interesa por lo que sucede en su municipio; cuando una persona pregunta cómo se utilizan los recursos públicos o participa en una organización, una escuela, un sindicato o cualquier espacio donde pueda aportar.

Y eso es algo que en Veracruz debemos fortalecer.

A lo largo de mi vida profesional he tenido la oportunidad de capacitar a muchas personas y he comprobado que cuando alguien recibe información clara y descubre que tiene derechos que desconocía, cambia su manera de mirar su realidad.

Por eso creo profundamente en la formación.

Capacitar no es solamente impartir un curso o entregar una constancia. Es poner conocimiento al alcance de las personas para que puedan utilizarlo.

Una mujer que conoce sus derechos puede defenderse mejor. Una persona que entiende cómo funcionan las instituciones puede acudir a ellas con mayor seguridad. Un joven que comprende lo que significa participar puede descubrir que la política no es algo ajeno a su vida.

El conocimiento también democratiza, y Veracruz necesita democratizar mucho más el conocimiento.

La política también es nuestra vida

Hemos cometido el error de pensar que la política es asunto exclusivo de quienes ocupan un cargo público.

No es así.

La política tiene que ver con la educación, el agua, las calles, el transporte, el empleo, la inclusión, la atención a las personas mayores, los pueblos originarios, las personas con discapacidad y la protección de nuestro medio ambiente.

Por eso participar no significa necesariamente buscar un cargo. También significa informarse, opinar, organizarse, proponer y exigir que las cosas se hagan correctamente.

Mujeres y jóvenes: protagonistas, no espectadores

Las mujeres no necesitamos que nos “incorporen” a la vida pública como si llegáramos por primera vez a un espacio que no nos corresponde.

Estamos ahí. Hemos estado ahí.

Lo que necesitamos es una participación plena, con igualdad de oportunidades y sin violencia.

Y con los jóvenes debemos hacer algo similar. Antes de decir que “no se interesan en la política”, deberíamos preguntarnos qué espacios reales de participación les estamos ofreciendo.

Tienen ideas, preparación, creatividad y nuevas formas de mirar los problemas. Necesitamos escucharlos, prepararlos y confiar en ellos.

No podemos buscarlos solamente cuando llega una elección.

Ciudadanía en tiempos digitales

La Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías ya forman parte de nuestra vida. Nos ofrecen grandes posibilidades, pero también nuevas responsabilidades.

Hoy podemos recibir en nuestro teléfono una noticia falsa, un video manipulado o información que parece verdadera y no lo es.

Por eso la formación ciudadana también debe incluir herramientas para analizar, verificar y cuestionar lo que vemos.

La tecnología puede ayudarnos muchísimo, pero nunca debería sustituir nuestro criterio.

Un Veracruz, muchas realidades

Veracruz es demasiado diverso para pensar que existe una sola receta.

No tienen las mismas necesidades una comunidad de la Huasteca, una ciudad como Xalapa, una zona rural o un municipio costero.

Por eso necesitamos escuchar a las comunidades y reconocer que quienes viven ahí conocen mejor que nadie los problemas que enfrentan.

No necesitan que alguien llegue a explicarles su realidad. Necesitan espacios donde puedan ser escuchados y tomados en cuenta.

También necesitamos reconocer que el liderazgo no siempre está en un cargo público.

Una maestra, una trabajadora, una mujer que defiende a otras mujeres, un joven que organiza a su colonia o una persona que decide involucrarse para resolver un problema pueden ser grandes líderes comunitarios.

El liderazgo también se construye desde el conocimiento y el servicio.

Después de tantos años de trabajo profesional y de formación, sigo creyendo profundamente en la capacidad de nuestra gente.

Tenemos talento, experiencia, historia y diversidad.

Por eso, cuando pienso en el Veracruz que quiero para los próximos años, no pienso solamente en mejores gobiernos. Pienso también en una sociedad con mayor capacidad para participar, exigir, proponer y construir.

Una democracia no puede sostenerse únicamente con ciudadanos que votan cada cierto tiempo.

Necesita ciudadanos que estén presentes.

Ciudadanos que conozcan sus derechos y responsabilidades, que sepan escuchar y disentir, que no tengan miedo de preguntar y que sepan organizarse.

Por eso creo que uno de los grandes retos de Veracruz no es solamente tener buenos electores.

Es formar mejores ciudadanos.

Porque el Veracruz que queremos no solamente se vota.

También se construye.