Agustín Torres Delgado
Pa´Vivir a Gusto

En ocasiones lo que dice un funcionario retrata a un gobierno mejor que un informe. Hay frases que, por más que después se disculpen, dejan ver una forma de entender el servicio público.

“Si no quieren operar, no operen”, así respondió Roberto Ramos Alor, coordinador estatal del IMSS-Bienestar en Veracruz, a médicas y médicos residentes que reclamaban algo tan elemental como contar con los insumos necesarios para atender a sus pacientes.

Médicas, médicos y residentes hablaban de medicamentos, material quirúrgico y diferentes herramientas, indispensables para su labor y el bienestar de las y los pacientes, no estaban pidiendo condiciones extraordinarias o privilegios. La respuesta de Ramos Alor, fue a la pregunta expresa de una doctora que cuestionó: “¿Y qué le decimos a los pacientes que llevan días esperando una cirugía? ¿Que esperen otros diez días?”.

No hay forma de reducir todo a la desafortunada expresión del coordinador estatal del IMSS-Bienestar, (por la que no resultó sancionado por ninguna autoridad) hay un problema fuerte de fondo: lo que esa respuesta revela. Médicas y médicos advierten que no tienen las condiciones adecuadas para realizar una intervención, están alertando sobre una falla que corresponde al Estado resolver.

Los hospitales, quirófanos y salas de urgencia no funcionan con discursos, una cirugía no se hace con propaganda, una receta no se surte con estadísticas ni mensajes de que todo está bien. Para atender a las y los pacientes hacen falta medicamentos, material, equipo, instalaciones y personal. Garantizar que todos esos elementos existan no es responsabilidad del personal de salud que son los que dan la cara todos los días a las y los pacientes.

Si bien es cierto que Ramos Alor se disculpó, cuando hablamos de salud pública eso no es suficiente, porque eso no abastece un hospital. El 13 de septiembre, personal médico, enfermeras y personal administrativo, salieron de nuevo a las calles en Xalapa para continuar con las denuncias sobre el desabasto de medicamentos y materiales en hospitales de Veracruz, algunos trabajadores señalaron suspensión de cirugías y casos en los que los pacientes de bajos recursos tienen que adquirir sus propios materiales; unos días antes la titular del Ejecutivo Federal, visitó el estado como parte de su gira nacional posterior al Segundo Informe y anunció avances y nuevas acciones en materia de salud, destacando que “vamos bien” en la entidad. Resulta inevitable advertir el contraste con la narrativa del gobierno.

La salud pública exige una evaluación más sencilla y humana: preguntarles a los pacientes si recibiron atención; preguntarle al personal médico si tuvo con qué trabajar; preguntarle a la enfermera si contó con los materiales necesarios; preguntarle a una familia si tuvo que comprar de su bolsillo algún material o medicamento que le correspondía al sistema otorgarle. Así podríamos medir verdaderos resultados.

Desde Movimiento Ciudadano lo hemos dicho y hemos insistido en que no tenemos que elegir entre reconocer lo que funciona y señalar lo que están haciendo mal. México necesita gobiernos maduros que sean capaces de informar sus avances y al mismo tiempo aceptar sus errores y lo que les falta por hacer.

Veracruz y México, merecen más que autoridades confrontadas con las y los trabajadores de la salud. Quienes sostienen los hospitales de todo el país no pueden convertirse en adversarios para el gobierno por denunciar lo que les hace falta para trabajar. Escucharlos es el primer mecanismo de atención al problema. La respuesta debería ser: “¿qué necesitan?” “¿cómo lo resolvemos?”.

La protección de la salud es un derecho y está reconocido en nuestra Constitución, su cumplimiento no debe depender de colores de partido, discursos, ni coyunturas. El derecho a la salud no se presume, se garantiza.

Agustín Torres Delgado
Secretario General de Acuerdos
Movimiento Ciudadano