Salvador Muñoz
Los Políticos
A mí me queda claro el mensaje de Claudia Sheinbaum cada vez que le preguntan por Roberto Ramos Alor. Si bien la Presidenta “dejó su permanencia en manos de Alejandro Svarch”, yo veo ahí una puerta abierta para darle salida a la de Ya! Rocío Nahle y el director del IMSS Bienestar tienen suficiente colmillo para entenderlo pero pocas entendederas para tener que seguir sosteniendo ese cargo con RCP…
Los recorridos hospitalarios podrán servir para atender necesidades urgentes, pero también exhiben al coordinador. Si la Gobernadora y el jefe nacional del IMSS Bienestar deben meterse a revisar lo que tendría que funcionar bajo su responsabilidad, cabe preguntar qué chingaos coordina Ramos Alor. ¿La siguiente visita de sus superiores? Con semejante apoyo, su cargo tiene mejores signos vitales que su gestión.
A Nahle debería preocupar, además, la distancia entre la propaganda de las Camionetitas de la Salud y las recetas que siguen esperando surtirse. Podrán recorrer Veracruz entero, tomarse la foto en cada hospital y regresar con el kilometraje suficiente para presumir una vuelta al mundo. Al enfermo le interesa que llegue su medicamento. El odómetro, hasta donde sabemos, no tiene propiedades curativas.
Un anaquel lleno tampoco resuelve por sí solo el abasto. Hace falta conocer las necesidades de cada unidad, calcular cantidades y asegurar continuidad en los tratamientos. Si falta precisamente lo que requiere el paciente, las demás cajas sirven de escenografía. Muy bonita la farmacia; lástima de la enfermedad que escogió usted.
En ese balance, Ramos Alor comparte responsabilidad política con Mariela Hernández García. Los reclamos por falta de insumos obligan a revisar lo que ambos hicieron, dejaron pendiente o fueron incapaces de corregir. Resulta demasiado cómodo repartir explicaciones entre dependencias hasta que la responsabilidad se extravía en el organigrama.
A mi juicio, ninguno ha acreditado estar a la altura de la urgencia. La Federación debe revisar su apuesta por Ramos Alor; Nahle, el respaldo que le concede y los resultados de su secretaria de Salud. Defender nombramientos fallidos sale carísimo cuando la factura se cobra en los hospitales y sobre todo en los pacientes.
Cambiar funcionarios exige admitir un error. Tampoco es una tragedia: nadie ha necesitado terapia intensiva por reconocer que se equivocó. Incluso podría ser el primer signo de recuperación de este equipo.
Ojalá octubre traiga buenas nuevas para Veracruz. Si llegan antes, mejor. Ya bastante paciencia se les exige a los pacientes mientras algunos funcionarios reciben tratamiento completo para prolongar su vida en el cargo.




