Livia Díaz / Livia informa

Lo que la gente ve  

Ningún diputado dio sus condolencias al pueblo de Xalapa. Algunos, mientras sus compañeros fijaban posicionamientos en la sala de debates, estaban de gran plática y selfies en el balcón que, en forma déspota, me dijeron los auxiliares que no es para que la prensa grabe nada, que para eso hay otro.

Solo uno, que no voy a nombrar, dedicó dos segundos a felicitar a los que han cumplido años. Nuestros legisladores ya no parecen tener sangre en las venas. La evidencia de nuestro tiempo sin alma se refleja en la “casa del pueblo”, adonde, por cierto, tampoco puede entrar cualquiera.

Las más afectadas son las emprendedoras que, para variar, trajeron dos días sus productos intentando pagar, primero, los 180 pesos que cuesta la mesa y, segundo, que alguien los consuma.

Este miércoles me pregunto: ¿A dónde va a dar ese dinero? ¿Por qué se sigue permitiendo esta explotación a las mujeres en el propio Congreso local?

En la jornada de la quinta sesión ordinaria se discute la iniciativa de impedir que personas que tengan derecho a votar puedan ser votadas si, además de mexicanas, tienen otra nacionalidad.

La minuta no se discutió; solo fue una avanzada de informe sobre el posicionamiento y comunicación al público de la razón del voto. Aquí se dijo si se votará a favor o en contra y por qué.

Los que la criticaron tampoco se acordaron de que es día de duelo. Que no hay justicia. Que sus vecinos están en graves problemas.

La chorcha subió de tono cuando Marcelo Ruiz leía su posicionamiento. Desde el área de donde me habían corrido hasta la puerta.

Les vale.

Hace mucho que no cubría el recinto. Tenía ganas de hacer una buena crónica, una exquisita. En los detalles estaba saber, pues, si esta enmienda impide de paso que haya presidenciables castrenses.

Los diputados del PT lo dijeron, así que el sueño de Omar ya es pasado.

De paso, también saber si esa nacionalidad única rasura dos o tres generaciones arriba. Comprobado, de eso se trata.

liviadiazortiz@hotmail.com