Vicente Luna Hernández

Morena es un partido político que logra estar en la discusión pública y acaparar los reflectores de la sociedad en general; de una u otra manera siempre está en la mesa de discusión y eso da la sensación de ser un partido todopoderoso.

Antes de la llegada al poder presidencial ya estaba en la discusión pública. La figura de su fundador y actual líder moral —lo que signifique ese término— provocaba opiniones a favor o en contra, pero no pasaba desapercibido. Hoy Morena, desde la cúspide del poder absoluto, acapara todos los reflectores y no se asoma algún personaje del ámbito empresarial, liderazgo social o político que en estos momentos logre que las y los ciudadanos volteen a verlo.

Reitero, en estos momentos no hay una o un hombre con proyección nacional —integrante de la oposición partidista o sin militar en ningún partido— que se vislumbre para encabezar un Frente Amplio como alternativa a la manera de gobernar de Morena; sin embargo, en los estados y a nivel regional y municipal… las cosas pueden ser diferentes.

Si bien es cierto que algunas encuestas dan como favorito al partido guinda para ganar la mayoría de las gubernaturas que estarán en juego, también es cierto que los malos, pésimos y cuestionados gobernantes de Morena, señalados de tener vínculos con el crimen organizado, permiten a liderazgos sociales y personajes de la oposición tener amplias posibilidades de ganar en determinados estados.

Han sido públicas las encuestas donde los gobernantes mejor evaluados son los de la oposición. Más allá de la fortaleza electoral de los programas sociales a favor del partido guinda, en los estados las y los ciudadanos pueden apostar por personajes que han demostrado capacidad y buenos resultados, como en Nuevo León, en la persona del alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza. Encuestas le dan una imagen de ser competitivo e incluso de ganar la elección. Decir que la victoria está asegurada en los estados para el partido guinda es minimizar esas minorías que, al sumarse alrededor de un proyecto que represente los intereses de todos los sectores sociales de una entidad federativa, pueden ser determinantes.

Los acuerdos para sumar a favor de un proyecto regional son parte fundamental para lograr una victoria electoral. No hay que descartar aquellos grupos sociales que han sido marginados por la soberbia guinda; hay que visitar, convencer e integrar a liderazgos que han contribuido a victorias de representantes populares guindas que, llegando a la curul, han construido barreras y murallas con quienes los llevaron a esos privilegios y le apuestan a que sólo con los programas sociales les da para que Morena vuelva a ganar la mayoría de los distritos federales y locales. No hay que minimizar ni descartar la memoria social.

Hay que dejar en claro ante la opinión pública y en todo momento las condiciones de conducción de los órganos electorales, pero no debe ser sólo un lamento tratando de “justificar” escenarios adversos. Sólo el trabajo territorial de las y los aspirantes y mañana candidatos, los acuerdos políticos, el prestigio social propio y la estructura partidista son el antídoto para lograr que exista un equilibrio de fuerzas políticas tanto en la Cámara de Diputados como en el Congreso del Estado.

La percepción en los estados y distritos electorales es diferente a la percepción nacional. Los hechos de corrupción denunciados por la prensa valiente, la soberbia y escasa preparación académica de algunos legisladores color guinda son factores que pueden influir a la hora de la votación para que la oposición logre llevar a las legislaturas nuevos liderazgos sociales; sin embargo, es de tomar en cuenta que el ánimo social a favor de la figura presidencial es un contraste con el ánimo social que existe en Veracruz hacia el partido Morena.

La percepción social es importante porque influye en los grupos de trabajo de las y los candidatos. Es importante preparar a esos equipos para todos los escenarios. Al final del camino, el trabajo territorial y la movilización el día de la elección son parte fundamental entre ganar o perder.

En Veracruz los 19 distritos federales y los 30 distritos locales no tienen “dueño”. La lucha electoral será intensa y los ciudadanos le apostamos a que la política se imponga a los desacuerdos, intrigas, diferencias y preferencias partidistas. Al final, todos vivimos en Veracruz y apostamos por más desarrollo en obra pública, un mejor sistema de salud, mejor seguridad pública y mejores condiciones del sistema educativo. Las y los que lleguen a San Lázaro y a la Avenida del Encanto deben estar a la altura de las exigencias que reclama Veracruz… un mejor Estado de Derecho en beneficio de todos.

¿Tiene algo que decir la oposición al respecto?

P.D.- Con el ánimo de que las y los ciudadanos sean protagonistas al estar mejor informados sobre las y los que pretenden representar sus intereses… Escribiré otro día.