Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel

En este México de ahora, no loco sino desquiciado -no es lo mismo, aclaro-, ¿qué le dijo la cordura a la locura? Guarda la compostura. Pero la compostura muchas veces vive de la usura, así que mejor acordaron sobrellevarla con puras mordeduras, y repartirse el pastel. Que los de abajo se las arreglen como puedan, pues el país es de los que poseen el poder, parten y reparten el money, arrojan a los necesitados los centavos que sobran, pos al fin y al cabo son de sus propios impuestos. Además, los de allá arriba ni nos ven ni nos oyen y les valemos… Parece, incluso, que tienen en la punta de la lengua las expresiones: “Me vale madres”, “Que chinguen a su madre” y hasta aquella aterradora frase, ahora tan normal: “Mátelos en caliente”.
Excusas, justificaciones, disculpas y perdones por lo que sucede en este México desquiciado no faltan, ¡hasta minutos de silencio! Y asunto arreglado, a seguir viviendo y sobreviviendo, ojalá no tengas la mala suerte de doblar la siguiente esquina y ¡sopas! Otro desaparecido, otra familia enlutada, otro pariente encarcelado por la aplicación a modo de unas leyes elaboradas a modo pa’ chingar a los insumisos, neoliberales, conservadores y a los pedazos de “penjamos” que aún no entendemos que estamos en la consolidación de la 4T: “Aquí mando yo”. ¿Quién es ese yo?
Pero como escribió Ramón Gómez de la Serna en su “Greguería: “Existen las esquinas para que puedas arrepentirte del camino que sigues.”
Hablando de desquiciados, me contaron por ahí: “Estaba cavando un hoyo en nuestro jardín y encontré un cofre lleno de monedas de oro. Quería ir corriendo a casa a contárselo a mi marido. Entonces recordé por qué estaba cavando un hoyo en nuestro jardín.”
Finalmente mandaron la doble nacionalidad a ya sabe dónde. Pero se quedaron con la doble personalidad, doble identidad. Imposible negarlo, mucho menos desaparecerlo de la humana humanidad. Se acuerdan de la novela El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde, de Robert Luis Stevenson. Hay que leerlo. ¿O prefieren las pifias de los libros de Amlo?
Los buenos son malos; los malos se muestran buenos. Los funcionarios, autoridades, representantes populares, gobernantes y etc., ¿son eso y narcos? Al menos coquetean con el crimen organizado. Y ya vienen las botargas, máscaras y maniobras malosas en la contienda electoral. Bueno, ya están desde siempre en ello, con bla, bla, bla… de mentiras y anexas.
Hay que decirlo -no seamos tan severos con ellos, pobrecitos-: son honestos y corruptos: no mienten ni dicen la verdad. No traicionan, pero chingan al amigo, al hermano, a la familia, al pueblo. Servidores fieles de la nación. Bienvenidos al clan.
No seamos ingenuos. Cuando bostezamos frente al espejo, nos tragamos a nosotros mismos, ¿verdad Ramón Gómez de la Serna?
A las madres buscadoras sólo les hace falta ir desapareciendo ellas mismas. O más bien, ir desapareciéndolas. ¿O no, Gobierno? O quienes lo estén macabramente haciendo… Carajos, si las autoridades no actúan y la sociedad es indiferente… Hasta que la violencia, el dolor, el sufrimiento no nos chinguen en carne viva… Sigamos en el pantano en que hemos caído.
¿Por qué las parejas asesinas siempre tienen éxito en su relación? Porque saben cómo enterrar sus problemas.

Los días y los temas

Después de disfrutar el minicuento de Ramón Gómez de la Serna, que les comparto: “Cuando el martillo pierde la cabeza, los clavos se ríen”, vuelvo a las noticias, necio que soy, y leo: “Claudia Sheinbaum llega a su tercer año de mandato con una fortaleza política indiscutible y con un perfil presidencial más definido. Ha demostrado capacidad para administrar crisis y ejercer el poder con prudencia, disciplina, y resistencia a dejarse arrastrar por la estridencia. Pero esa solidez política convive con problemas sin una respuesta suficiente: la violencia marca la vida de amplias zonas del país, el crecimiento económico es débil y las diferencias con algunos miembros de su partido y gobernadores bajo la mira de Estados Unidos por supuestos vínculos con el narcotráfico plantean interrogantes para los años venideros. Son desafíos de importancia cuando ella dispone de un enorme capital político y de una mayoría que le permite impulsar transformaciones profundas.” (elpais.com, 29/09/2026).
Me lleva la que me trajo. Me autoayudo y releo el minicuento “Cielo e infierno”, de Mark Twain: “El moribundo no podía decidirse a qué lugar ir… los dos tenían sus ventajas: el cielo por el clima, el infierno por la compañía.”

De cinismo y anexas

En este México de ahora -en este mundo también-, la ametralladora escribe los puntos suspensivos de la muerte, escribiera Ramón Gómez de la Serna. Les dejo el relato breve “Lápiz, papel y goma”, del libro No eran letras, eran hormigas, de Arnoldo Kraus:

“Lápiz: Hoy amanecí con ganas de escribir. ¿Puedo?
Papel: ¿De qué quieres escribir?
Lápiz: Sobre el ser humano.
Papel: ¿Y cuál será el tema?
Lápiz: La realidad.
Papel: Adelante.
Lápiz: … refugiados… decapitados… G-8… olvido aplasta memoria… hambre… prostitución infantil… políticos hijosdeputa… RIP.
Goma: ¡¡¡¡UUUFFF!, ¡qué suerte!, pensé que tendría trabajo. Pobre lápiz, con la moral tan baja, por todos los sucesos del mundo, mi patrón decidió no escribir mucho tiempo. ¡Qué suerte!, hoy no escribirá y ya no tendré que borrar”.

Hasta la próxima.