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Una cosa fue frente a los micrófonos y otra, muy distinta, en corto.

Mientras públicamente la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Veracruz cuestionaba la clausura de Súper Chuchín, en Boca del Río, su presidente, Tomás Méndez Valerio, buscaba directamente a un alto funcionario municipal para gestionar el retiro de los sellos del establecimiento.

En un audio acompañado de un mensaje de texto, al que se tuvo acceso, el dirigente empresarial solicita ser atendido por el funcionario y hace referencia a una conversación previa en la que se le habría pedido al establecimiento cumplir con diversos requisitos.

“Quería ver la posibilidad si me pudiera usted atender. Ya ve que cuando hablamos la vez pasada, usted me pidió que cumpliera con todos los requisitos y ya cumplió el Súper Chuchín. Estamos en espera de sus instrucciones para quitar la clausura. Se lo agradezco. Saludos”, señala Méndez Valerio en el audio.

Y es precisamente el “ya cumplió” lo que pone sazón al asunto.

La expresión deja ver que previamente existían requisitos pendientes que debían ser solventados para avanzar hacia el retiro de la clausura, algo que coincide con declaraciones públicas del propio establecimiento respecto a observaciones y trámites que tuvieron que ser atendidos.

Hasta ahí, cumplir con los requisitos forma parte del procedimiento.

Lo llamativo viene después: una vez solventados, en lugar de limitarse a esperar que corriera el trámite administrativo, el presidente de la Canaco buscó directamente a un alto funcionario municipal para conocer la posibilidad de retirar los sellos.

La gestión privada contrasta con la postura pública que posteriormente asumieron tanto representantes de Canaco como el propietario del establecimiento, quienes cuestionaron la clausura y rechazaron que estuvieran buscando privilegios o influencias ante el Ayuntamiento de Boca del Río.

El propietario de Súper Chuchín, Jesús Antonio Muñoz de Cote Sampiery, reconoció públicamente que dentro del procedimiento hubo observaciones que tuvieron que atenderse, entre ellas una discrepancia relacionada con las dimensiones del inmueble, además de documentación y medidas que posteriormente fueron solventadas.

Por su parte, Méndez Valerio salió públicamente en defensa del comercio y cuestionó que ante problemas administrativos se procediera a la clausura, planteando que deberían otorgarse plazos para que los establecimientos puedan regularizarse antes de llegar al cierre.

Sin embargo, el mensaje privado muestra que el dirigente de Canaco ya había establecido comunicación directa con un funcionario municipal sobre el caso de Súper Chuchín y que, una vez que consideró cumplidos los requisitos, volvió a buscarlo para gestionar el retiro de la clausura.

El episodio ocurre además en medio de la polémica generada por las inspecciones realizadas por el Ayuntamiento de Boca del Río a diversos establecimientos comerciales.

La alcaldesa Maryjose Gamboa Torales ha sostenido que las revisiones y clausuras se aplican por igual cuando existen incumplimientos y ha rechazado que determinados empresarios deban recibir un trato distinto.

Así que el asunto de Súper Chuchín tiene ahora un nuevo ingrediente.

Porque mientras en público se cuestionaba la actuación de la autoridad municipal, en privado ya había comunicación directa con un alto funcionario para tratar de destrabar la clausura.

Si fue una simple gestión institucional de Canaco en defensa de uno de sus representados o un intento por obtener atención especial para el establecimiento, será algo que deberán explicar los involucrados.

Lo que sí deja claro el audio es que, antes de pedir el retiro de los sellos, hubo requisitos que Súper Chuchín tuvo que cumplir.

Y después del reclamo público apareció el mensaje privado.

Con todo y “paro”.