Elena Córdova Molina
Una Alteña legisla contigo
Imagínese que usted llega a trabajar, checa entrada y al rato se va. O falta constantemente, llega tarde y, cuando hay algo importante que resolver, simplemente se levanta y deja tirado el trabajo. ¿Le pagarían igual? Seguramente no.
Pero en el Congreso ocurren cosas que difícilmente aceptaríamos en cualquier otro trabajo. Hay quienes faltan, llegan tarde o pasan lista y después abandonan la sesión. Y aunque sería injusto decir que todos trabajamos de la misma manera, también sería irresponsable fingir que esto no sucede. Por eso necesitamos ciudadanos atentos a lo que hacemos: que observen, que comparen y que nos exijan cuentas. Al final, la diferencia entre un representante y otro no debería estar en sus discursos, sino en su trabajo.
Quizá por eso tanta gente siente que los diputados estamos lejos de su vida cotidiana, cuando es justamente al revés. Dentro del Congreso existen comisiones prácticamente para todos los temas que forman parte de nuestra vida: salud, seguridad, educación, campo, derechos de las mujeres, transporte, medio ambiente, atención a los municipios y muchos más. Ahí debemos estudiar las propuestas, escuchar a quienes conocen cada tema, discutirlas, corregirlas y decidir si realmente pueden servirle a Veracruz. Porque para legislar también hay que estudiar.
Cuando ese trabajo no se hace, lo que queda esperando no es solamente un documento. Puede quedarse esperando una solución para el campo, una medida de seguridad, un derecho para las mujeres, una mejora al transporte, una respuesta para los municipios o algún problema de salud. No todo tiene que aprobarse. Habrá propuestas que puedan mejorarse y otras que quizá no sean viables. Pero todas merecen ser estudiadas, discutidas y resueltas.
Por eso esta semana presentaré una iniciativa para establecer obligaciones muy concretas: que las comisiones nos reunamos periódicamente, que quede constancia del trabajo realizado y que exista mayor apertura para escuchar y discutir las propuestas. Parece algo muy interno del Congreso, pero sus consecuencias están afuera. Si una comisión no trabaja, también se detienen posibles soluciones para la gente.
Nosotros hacemos las leyes. Desde el Congreso establecemos obligaciones, aprobamos reglas y pedimos a autoridades y ciudadanos que las cumplan. Con mayor razón, nuestra responsabilidad tendría que ser todavía mayor. Estamos por entrar a 2027 y volveremos a pedirle a la gente que participe, que vote y que confíe en sus representantes. Pero la confianza no se exige. Se gana.
En mi tierra crecimos escuchando que “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”. Y si hay un lugar donde deberíamos tenerlo presente es precisamente en el Congreso. Nosotros tenemos que empezar por cumplir con nuestro trabajo: llegar, estudiar, escuchar, debatir y dar resultados. Porque si queremos que la gente vuelva a creer en sus representantes, lo primero es demostrarle para qué sirve tenernos.
Elena Córdova
Diputada Local




