Vicente Luna Hernández
En solidaridad con la Señora Karen Cano
Cascos que no cumplen las normas de seguridad pero que se venden como “pan caliente” en una tarde lluviosa, exceso de velocidad sin considerar el mal estado de las calles y carreteras, la irresponsabilidad de conducir después de consumir alcohol, el nulo respeto a las reglas de tránsito y la transformación – lamentablemente para mal – de quienes se acomodan, sujetan un volante y se sienten inmortales sin pensar en el dolor que pueden producir en sus seres queridos y en familias ajenas…la tragedia viaja en 2 llantas.
Es una realidad que las motocicletas ganan en el gusto y preferencia de las personas, por comodidad y las facilidades que brindan las grandes tiendas departamentales, es una realidad que los jóvenes han hecho de la moto su acompañante al igual que un celular, ambos artículos son “herramientas “básicas para generar un ingreso familiar, sin embargo , lo cierto es que el incremento en su uso también ha traído consigo tragedias que enlutan hogares y desintegran familias, ¿qué hace el Estado al respecto?
El Informe de salud pública sobre la situación de la seguridad vial en México 2023-2024, de la Secretaría de Salud, es muy contundente en su conclusión:
“En México, los motociclistas se encuentran entre los grupos que han registrado aumentos importantes en muertes y lesiones graves”.
Es cierto, es un tema muy complejo al intervenir diversos factores pero algo se tiene que hacer al respecto, entre el mundo del crimen organizado y el mundo trágico de los motociclistas, – es triste decirlo – se “van” nuestros jóvenes y hay que alzar la voz para que llegue a donde tiene que llegar.
El número de motocicletas en México se multiplicó por más de cuatro en una década, al pasar de 2.6 millones de unidades a 10.5 millones en 2025, de acuerdo con datos citados por The Economist, sin embargo, seguramente en este 2026 hay más millones de motos recorriendo los espacio del país, decir las “calles” es dar a entender que solo en las ciudades o calles pavimentadas “corre” una moto, la realidad va mucho más allá de una calle, veredas, caminos, terracerías y todo espacio público ha sido testigo de una tragedia donde el “invitado” especial…es una moto.
Mas allá de que se adquiere una moto para ser repartidor o moto taxi, ya sea exclusivamente para uso personal, todos los involucrados en el mundo de las motociclistas deben tomar acciones de prevención y contención ante tantos accidentes que se presentan todo el día y en todo momento, el Estado en su conjunto no puede, ni debe mantenerse inmóvil ante una tragedia que enluta hogares donde los jóvenes son las víctimas principales, el propio estudio de la Secretaría de Salud señala que:
“el uso de estos vehículos ha crecido sin que las medidas de seguridad, la vigilancia del tránsito y la infraestructura vial avancen al mismo ritmo”.
La motocicleta es parte del paisaje en los caminos de México, las motos forman parte de la “música” que se escucha de manera estruendosa con las molestias que esto causa, las motos brindan un servicio al llevar a las puertas de las casas ciertos pedidos, las motos se convirtieron en taxis con todo lo que esto implica, ¿quién debe poner orden donde hay un desorden total?
El gobierno en sus 3 niveles debe sumar esfuerzos, programas de capacitación, charlas permanentes de educación vial impartidas en las aulas como parte de un programa escolar, mostrar la realidad que se presenta en las calles ante el descuido y exceso de velocidad, es necesario que hablen los expertos en el tema:
¿Cómo dejar que las motos sigan siendo una opción viable para la movilidad y el trabajo, sin ignorar la seguridad de quienes las manejan y de las personas que en moto o a pie comparten la calle con ellas?
¿Qué accidentes son responsabilidad del que maneja y cuales son responsabilidad del gobierno en sus 3 niveles?
¿Ante una negligencia e irresponsabilidad de una autoridad en la poca o nula señalización de una carretera – ante su reparación – quien responde a la familia que perdió a uno de sus integrantes? ¿Cuál es el “protocolo” a seguir para obtener justicia?
¿Dónde queda el “humanismo mexicano” presumido como parte de la 4 transformación?
¿Cuántas historias tristes como la que vive en Xalapa la Señora Karen Cano – ante la lamentable muerte de su esposo Luis Almanza – por una irresponsabilidad de una empresa o de un gobierno se sufren en México?
¿Qué se hace al respecto para evitar semejantes tragedias?
¿Qué responsabilidad tiene quien autoriza la venta de un casco qué no sirve para nada?
¿Tendrán algo que decir al respecto los 628 legisladores que integran el Congreso de la Unión y los 50 “representantes populares” del Congreso del Estado?
¿Por qué todas las autoridades se vuelven cómplices por acción u omisión en la tragedia que ocurrió en la carretera Xalapa- Coatepec y enlutó un hogar?
Lo cierto que si a la imprudencia en el manejo se le suman los baches en las calles del país, el resultado final – lamentablemente – estará teñido de rojo.
Es la hora de poner sobre la mesa el Informe de salud pública sobre la situación de la seguridad vial en México 2023-2024, 2024- 2025 de la Secretaría de Salud y revisar los números trágicos que van del 2025-2026 para actualizar medidas, reglamentos, acciones institucionales y cuidar a quienes son el presente de México para que verdaderamente “Construyan su futuro”…los jóvenes.
P.D.- Con el ánimo que la famosa “Revolución de las Consciencias” inicie en casa y en cada joven que se sube a una moto…Escribiré otro día.



