José Luis Ortega Vidal
Claroscuros

El pasado martes 22 de septiembre, en el hotel Santa Luisa, ubicado sobre la carretera federal Gutiérrez Zamora-Tecolutla, un comando de hombres armados privó de la libertad al abogado Daniel Arbona Pérez.
A tres semanas de los hechos, no hay indicios oficiales sobre el paradero del profesional del derecho, quien en 2010 fue candidato a la presidencia municipal de Gutiérrez Zamora, municipio de la región totonaca colindante con Papantla de Olarte, en el centro-norte de Veracruz.

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Luego de la aparición sin vida del diputado federal Zenyanzen Escobar García —el 4 de septiembre—, el caso de Daniel Arbona Pérez se convirtió en el segundo hecho de violencia contra una figura pública con antecedentes de participación electoral, en el contexto del proceso electoral 2026-2027.

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El tercer hecho de esta naturaleza ocurrió en Coatzacoalcos al día siguiente, el miércoles 23 de septiembre, con el asesinato de Guillermo Pamuce Yep, recién nombrado coordinador regional de PAZ, partido que en Veracruz dirige su amigo y paisano Gonzalo Guízar Valladares, político de larga trayectoria en la entidad y en el ámbito federal.

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En Otatitlán, municipio de la cuenca del río Papaloapan, el exalcalde local Jorge Guerrero García (2014-2017) se convirtió en el segundo político asesinado y en la cuarta víctima de la violencia en el contexto de un proceso electoral con un arranque particularmente sangriento, tras ser baleado la noche del domingo 11 de octubre.
Durante los comicios municipales de 2025, Guerrero García intentó convertirse por segunda ocasión en presidente municipal de Otatitlán, santuario del Cristo Negro, pero no logró su cometido.

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Reitero una opinión planteada en la columna previa: los indicadores de violencia varían de un proceso electoral a otro.

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Zenyanzen Escobar García (+) fue hallado muerto el 4 de septiembre, mientras que el proceso electoral 2026-2027 arrancó oficialmente seis días después, el 10 de septiembre…

Fuentes del equipo de mayor confianza del coordinador de la bancada morenista veracruzana en la LXVI Legislatura confirmaron a este reportero un dato reiterado en círculos de poder estatal tras el hallazgo de su cadáver: Escobar García planeaba competir de nueva cuenta por una diputación federal para obtener la reelección.

De hecho, el hombre más destacado —y con vigencia en el ámbito federal— del grupo político del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez tenía aspiraciones de suceder a Rocío Nahle García en 2030.

Tal conjunto de datos convierte a Zenyanzen Escobar en la primera víctima indiscutible de la violencia dentro del proceso electoral intermedio en el actual sexenio veracruzano…

Ya sea que haya perdido la vida…

O bien, que lo hayan asesinado…

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Sobre la desaparición de Daniel Arbona Pérez hay antecedentes muy destacados que vale la pena revisar.

Remito a un trabajo de investigación publicado el 23 de enero de 2022, con la firma de los reporteros Miguel Ángel León Carmona, Marcos Muedano e Ignacio Alzaga, bajo el título: “La red política y criminal que asesinó a María Elena Ferral en Veracruz”.

Ahí se lee:

‘El 21 de marzo de 2018, a las dos de la tarde, la periodista María Elena Ferral recibió una llamada de su colega Leobardo Vázquez Atzin, dueño del portal Enlace Informativo Regional. La voz al otro lado le dijo, casi sin respirar, que había recibido un mensaje por computadora que decía: “Te va a cargar la verga, marrano”.

Ferral le pidió unas horas a su amigo para juntar dos mil pesos y llevarlo desde el municipio de Gutiérrez Zamora hasta Xalapa, capital de Veracruz, para denunciar las amenazas y solicitar medidas cautelares para él.

Pero no le dio tiempo. Seis horas después, a las ocho de la noche, Elena lo llamó para decirle que saldrían temprano al día siguiente; sin embargo, quien contestó fue su esposa. Ivonne atravesaba una crisis nerviosa: “Lo acaban de venir a matar”, gritó.’

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Hasta aquí, el punto de referencia es la condición de inseguridad —a nivel de ataques mortales— con que se desarrollaba el ejercicio informativo en la región totonaca de Veracruz durante 2018.

Particularmente en el municipio de Gutiérrez Zamora, de donde es nativo el abogado y político Daniel Arbona Pérez, levantado hace veintiún días.

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Por otra parte, la periodista María Elena Ferral Hernández murió en un hospital de Poza Rica el 30 de marzo de 2020, horas después de ser atacada a balazos tras salir de la notaría de Donaciano Cobos Nava (+), en Papantla.

Ferral Hernández era nativa de Gutiérrez Zamora, municipio donde planeaba participar como candidata a la alcaldía en los comicios de 2021.

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El texto de los reporteros León, Muedano y Alzaga, publicado por Alianza de Medios MX, añade:

“El día que Ferral fue asesinada, declaró “Apolo”, (*) ella le avisó que acudiría a la notaría de Papantla, porque el también notario Donaciano Cobos (hijo) le había pedido que controlara a dos reporteros, “el de La Opinión de Poza Rica (José “N”) y el gordo que yo identifico como Olmedo”. Elena, como solía hacerlo, envió su ubicación al delegado vía WhatsApp.

“También me comentó que ya la habían puesto con los del Cártel de Jalisco Nueva Generación, por una moto que mi gente había detenido en días anteriores, a lo que le dije que dónde estaban para ir a ponerles en su madre y me dijo: ‘Al rato te platico’”. Minutos más tarde fue acribillada.

La hija de la periodista cuestionó la manera en que “Apolo” justificó llegar media hora después al lugar donde mataron a Ferral. “Él dijo que en esa ocasión conducía la patrulla, algo que nunca solía hacer. Además, del lugar donde él estaba a donde mataron a mi mamá pudo recorrerlo, sin problemas, en 10 minutos. Pero no fue así, tardó más de 30”, aseveró Fernanda Ferral.

Martínez Castillo contó que, al llegar a la escena del crimen, solicitó cámaras de seguridad en un negocio de la zona y, tras identificar a los dos testigos presenciales, los siguió hasta Gutiérrez Zamora. Dijo que detuvo a uno de los testigos, Guillermina Arbona Pérez (**), pero tras una llamada con su superior y “descuidos de los policías a su cargo”, la mujer ingresó a su vivienda y no pudo consignarla ante un juez por no contar con una orden de aprehensión.

Guillermina Arbona, quien conducía el Jetta que abordó su amigo Emmanuel Marut, es hermana de Daniel Arbona, abogado zamoreño. Guillermina publicó en sus redes un video en el que señalaba a la Fuerza Civil de haberla privado de la libertad, al igual que a Daniel Arbona. Ambos fueron liberados momentos después.

En el video, Guillermina asegura que su único error fue haber estado en la hora y el lugar equivocados. “Sucedió un hecho lamentable, estoy en contra de todo lo que hayan hecho. Soy una persona inocente (…) Inclusive regresé a ayudar a Elena Ferral”, escribió. Pero esa supuesta ayuda nunca quedó grabada en las cámaras de seguridad.

La familia Arbona tiene relación con la administración estatal. Existe una fotografía de Daniel Arbona y el secretario de Gobierno, Eric Cisneros, tomada en Zamora el 25 de febrero de 2020, justo en la entrada de la vivienda del abogado.”

CONTINUARÁ