Pepe Cortés

El martes 13 de octubre, un autobús del transporte urbano terminó envuelto en llamas en la colonia Ignacio Zaragoza, en Xalapa. De acuerdo con medios locales, la unidad llevaba tiempo estacionada por una falla mecánica. Afortunadamente, no hubo lesionados y las causas del incendio todavía deben esclarecerse. El episodio vuelve a llamar la atención sobre las condiciones del transporte público de una ciudad donde los accidentes, las unidades deterioradas y las deficiencias del servicio forman parte de las preocupaciones cotidianas.

En medio de esta realidad, la gobernadora Rocío Nahle anunció la incorporación de 60 autobuses del sistema Atenas para modernizar el transporte de Xalapa, con cinco rutas y unidades equipadas con tecnología de vigilancia, monitoreo y nuevas modalidades de pago. Se anunció su llegada en agosto y el inicio de operaciones en septiembre, pero los plazos fueron cambiando. Primero se habló de la capacitación de conductores y después del acondicionamiento del patio de maniobras. Todavía el 11 de octubre, el responsable del fideicomiso informó que los autobuses comenzarían a llegar durante esa semana. Al cierre de esta columna, no se ha confirmado públicamente que las 60 unidades presten servicio regular.

El retraso sería menos preocupante si existiera información precisa sobre el avance del proyecto, sus costos y la fecha definitiva de operación. Pero las dudas también alcanzan al fideicomiso encargado de la modernización. Aunque existen reglas de operación y un contrato fiduciario con BBVA México, hace falta conocer de manera desglosada cuánto se ha ejercido, cuánto cuesta cada unidad, qué compromisos financieros se adquirieron y cómo se distribuirán los recursos. Un mecanismo legal de administración no sustituye la obligación de rendir cuentas.

Las preguntas no provienen únicamente de los usuarios. Óscar Luis Ceballos Ramírez, representante del Servicio Urbano de Xalapa, ha expresado inquietudes sobre el funcionamiento del fideicomiso, los términos de participación de los concesionarios y la competencia que representarán los nuevos autobuses. También reconoció que aproximadamente la mitad del parque vehicular de su organización necesita renovarse. Este dato revela un problema que no desaparecerá con la llegada de 60 unidades: sustituir progresivamente los vehículos deteriorados sin interrumpir el servicio ni imponer cargas financieras inviables a quienes hoy lo prestan.

Modernizar el transporte exige mucho más que comprar autobuses. Requiere planeación integral de rutas, frecuencias, mantenimiento, capacitación, seguridad y viabilidad económica. Los concesionarios deben mantener sus unidades en buen estado y el gobierno tiene que supervisar el cumplimiento de la norma, dar certeza jurídica y establecer mecanismos transparentes para renovar el parque vehicular. Ninguna de estas obligaciones puede quedar en pausa mientras se espera la puesta en marcha de Atenas.

Por eso es indispensable saber cuántos autobuses urbanos han aprobado las revisiones mecánicas en 2026, cuántos fueron retirados por incumplir las normas de seguridad y qué medidas se han tomado para prevenir nuevos incidentes. El incendio del martes no demuestra por sí mismo una falla generalizada del sistema, y la unidad estaba detenida, sin pasajeros a bordo. Pero recuerda que la seguridad de los usuarios no puede depender exclusivamente de la llegada de vehículos nuevos.

La modernización del transporte público no puede seguir siendo una sucesión de anuncios, fotografías y fechas que nunca se cumplen. Mientras los xalapeños continúan esperando autobuses modernos y seguros, las autoridades acumulan explicaciones sin ofrecer resultados concretos. La gobernadora Rocío Nahle debe aclarar dónde están las 60 unidades Atenas, cuánto dinero público se ha comprometido, cómo se administra el fideicomiso y cuándo comenzarán finalmente a circular.

Porque Xalapa necesita soluciones, no más promesas. ¡Ya estuvo bueno de puro show!

@pepecortesmx

Economista y abogado. Analista político y articulista.