Ángeles González Ceballos 

Xalapa, Ver.

Dirigentes del Sindicato Mexicano de Salud (SIMESA), del Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de la Salud (SINAISA) y la Federación Sindical Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Salud (FESINTRAS) se unieron para denunciar las severas deficiencias en el sistema de salud de Veracruz y el País.

Asimismo, para exigir la protección laboral de miles de empleados en la Entidad y a nivel nacional.

En conferencia de prensa, ​los representantes de las organizaciones con toma de nota federal, recalcaron que dejaron a un lado sus colores para constituir un frente común. 

Felipe Carrera Gaspar, secretario estatal de SINAISA, calificó la unión como un hecho histórico de cohesión en beneficio de toda la base trabajadora ante la crisis que afecta a los servicios de salud pública.

​Por su parte, Claudio Vidal Ameca, delegado estatal de FESINTRAS en Veracruz, hizo un llamado directo a la unidad. 

«Es momento de que rompamos esas diferencias que podamos tener y unirnos por un mismo fin, un fin común que es el beneficio de todos nuestros trabajadores», afirmó el dirigente.

​El secretario estatal del Sindicato Mexicano de Salud, Óscar Antonio Monzón Acosta, detalló que el reclamo central se enfoca en la seguridad real de los trabajadores y en la dotación de insumos básicos para la atención a la ciudadanía.

En ese sentido, enfatizó la falta de respuesta institucional previa. 

«La demanda principal es la seguridad real de la base trabajadora de salud. El sistema de salud nos ha quedado mucho a deber en cuestiones de organización, de insumos, de medicamentos, pero sobre todo en los derechos de los trabajadores y en la seguridad», declaró.

​Asimismo, subrayó la gravedad de la situación en los centros hospitalarios y el verdadero alcance de su movimiento.

«En lugar de estar exigiendo en este momento aumentos salariales o mejores condiciones, estamos exigiendo algo tan básico y tan común, que es histórico también, que estamos exigiendo que nos doten de todo lo necesario para poder brindarle a toda la población esa salud que merecen y que está legalmente en nuestra Constitución», sostuvo.

​Respecto a la operatividad y el alcance de las protestas, Carrera Gaspar señaló que la problemática sobrepasó las fronteras estatales y afecta tanto al IMSS-Bienestar como al ISSSTE en todo el País.

Explicó también cómo el personal médico asume costos directamente de sus bolsillos y desmintió las versiones oficiales que afirman el abasto total de insumos.

«Días antes de que vaya una autoridad a un hospital, llegan y, como dicen por ahí coloquialmente, maquillan las unidades porque no lo solucionan. También en este caso los médicos y las enfermeras nos pueden decir porque hay un listado de medicamentos que son los que hacen falta y los que existen son otros», sostuvo.

​Cuestionados sobre la responsabilidad del coordinador estatal del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, y una posible petición de renuncia, Claudio Vidal Ameca indicó que el foco principal es el cumplimiento de las obligaciones legales.

En ese sentido, exigió que se aplique lo establecido en el Apartado B de la Ley Federal del Trabajo y las Condiciones Generales de Trabajo para evitar cualquier tipo de discriminación laboral entre el personal transferido y el de nuevas bases.

​Sobre la gestión del Estado, Monzón Acosta precisó la corresponsabilidad de las autoridades locales tras la firma del convenio con el modelo centralizado. 

«Si bien es cierto que el OPD IMSS-Bienestar hizo una centralización de los recursos y son los encargados y responsables directos del abastecimiento y del pago de las nóminas, también es cierto que el Estado tiene corresponsabilidad porque firmaron un acuerdo. 

Si en su momento se requiere de la renuncia, pues bueno, por dignidad, quien no pueda hacer un buen gestor o no pueda hacer bien su trabajo tendría que realizarlo», aseveró.

​En relación con el volumen de personal impactado, Monzón Acosta informó que en Veracruz existe un universo cercano a los 10 mil trabajadores entre aproximadamente 6 mil de nuevas bases y entre 3 mil 800 y 4 mil de personal transferido. 

Agregó que los centros médicos sufren una saturación crítica y requieren con urgencia más plazas profesionales. 

«La sobrecarga laboral que existe en los hospitales es evidente. Hay hospitales que están para 250 camas censables o 150 censables y están rebasados a 200, 300 o 400 camas; hay en el pasillo camillas y camillas y todavía en el piso pacientes y compañeros atendiendo. 

Es necesario hacer una reestructuración y solicitar más personal profesional para atender las necesidades del estado», concluyó.