Inocencio Yáñez Vicencio

Votar por el PVEM o el PT es lo mismo que votar por Morena. Tanto el Verde como el Partido del Trabajo, son recipientes que utiliza la banda morenista para darle cabida a toda una pléyade de bribones que les ruboriza todavía el color guinda y necesitan pasar por un propedéutico por temor al escarnio o simplemente aclimatarse para digerir la política de abrazos, no balazos, que hipócritamente antes decían combatir.

Si antes reprobé el oportunismo de Jorge Carvallo,  Anilú… ; sería una imperdonable incongruencia de mi parte que no condenara el transfuguismo de Américo Zúñiga, del que hoy informan las redes, que no es menos bochorno, tratándose de una persona que Fidel Herrera Beltrán, hizo secretario del trabajo, sin ningún mérito y luego tuvo que venir , a mitad del sexenio del mal agradecido de Javier Duarte, para reforzar su candidatura de la Presidencia Municipal de Xalapa. No obstante que al siguiente día de que Fidel, dejó el gobierno, él y su padre se dedicaron a difamar al oriundo de Nopaltepec. Siendo presidente del CDE se rodeo de sinvergüenzas que se dedicaron a medrar y al final promovieron demandas laborales contra el PRI, con el único propósito de desengrarlo. Le tocó una campaña por la gubernatura en la que en lugar de hacer campaña sin candidato, optó por andar de faldero . En la renovación pasada de los ayuntamientos , no es casual que sus secuaces se decantaran por la taquiza.

La mudanza de Américo, comenzó hace tiempo, por lo que su recepción en un partido satélite de Morena, anunciada formalmente el día de hoy, no causó ninguna sorpresa y lujos de ser festinada por sus bufones, los mismos no la alardean, sabiendo lo farsante y demagogo que es.

Parece que la población empieza a darse cuenta que no se puede celebrar estas conductas amorales y a todas luces oportunistas.

Vivir para la política, no es lo mismo que vivir de la política. Es cierto que el PRI vive tanto a nivel nacional como a nivel local momentos de descomposición por la presencia de un  Alito en el CEN como un Adolfo, a nivel local en el CDE, pero para restaurar la República y las instituciones democráticas necesitamos partido y no tenemos otra opción los republicanos y democráticos que luchar por limpiar los partidos de estas plagas, porque no hay manera de vencer a los rufianes y autócratas morenistas que a través del voto y de los partidos y lo tenemos que hacer con los partidos de oposición real que existen, no hay otra vía legal y pacífica.

La felonía de Américo hay que denunciarla cuantas veces sea necesaria, porque no podemos normalizar ese transfuguismo que desfigura la política y la vuelve repugnante, por lo que no más celebración de esas conductas que atentan contra toda ética política.

Hoy debemos saber que detrás de esa labia se esconde una conducta de  vividor de la política, que durante mucho tiempo se dedicó a engañarlos que vivía para el interés común, pero el tiempo ha demostrado que vive para satisfacer sus ambiciones personales.

Este es el primero de muchos artículos que dedicaré a combatir ese tipo de conductas que tanto daño han hecho a la política, por culpa de esas mascaradas y de quienes las callamos por interés o conveniencia. Basta. Combatamos ese travestismo para hacerle ver a la ciudadanía que hay otra forma de hacer política y que nos importa la desnaturalización que hacen vividores y sus compinches mediáticos. Demostramos que es posible una política sin farsantes y sin máscaras.