Sergio González Levet

Sin tacto

La maestra en derecho María Eugenia Campos Galván, conocida como Maru Campos, Gobernadora de Chihuahua, para evitar que fuera acusada de traición a la patria, decidió traicionar a México.

La panista, que tomó posesión como mandataria estatal el 8 de septiembre de 2021 y entregará el cargo el 7 de septiembre de 2027, se había convertido de una de las adalides de la oposición en el país a raíz del asunto de los agentes de la CIA que intervinieron coordinados con la autoridad fiscal de Chihuahua en el desmantelamiento de un laboratorio de fentanilo entre el 17 y el 19 de abril de 2026.
Estaba siendo tal su enfrentamiento valiente ante la andanada del Gobierno morenista, que era mencionada insistentemente como una posible candidata de Acción Nacional para la Presidencia de la República en 2030.
Le llamaban la Gobernadora Valiente, la gran resistente, la mujer que no se arredraba ante el embate del Gobierno de la República con todo su poder.
Pero finalmente se dobló.
Es obvio que no hay pruebas fehacientes y documentadas de su felonía y su entrega a la Cuatroté, porque ni modo que hubiera signado un documento público en el que quedara constancia fiel de su arreglo con el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Si el gran detective Sherlock Holmes hubiera vivido en esta época en México, seguramente sería considerado un fracaso completo como investigador y campeón de la justicia, porque sus deducciones maravillosas y sus razonamientos prodigiosos nunca hubieran pasado la “prueba de las pruebas, pruebas, pruebas” que siempre exige la Presidenta ante cualquier señalamiento en contra de sus compinches, sus aliados o sus cómplices.
Pero Maru hizo movimientos que hacen sospechar grandiosamente en su colusión con el Gobierno federal guinda.
Primero fue su insistencia en sostener una reunión personal con Claudia Sheinbaum, que pudo hacer efectiva el 19 de septiembre en el Aeropuerto Internacional Abraham González, ubicado en Ciudad Juárez. En unos cuantos minutos, la mandataria federal y la estatal se pusieron de acuerdo y de inmediato se acabó la campaña en contra de Maru y ella dejó de confrontarse públicamente con el Gobierno de México y La Fiscalía General de la República.
Otro hecho concluyente es que en los últimos días de septiembre el Gobierno chihuahuense dejó de apoyar visiblemente a César Gustavo Jáuregui Moreno, el fiscal estatal que había presentado su renuncia apenas una semana después de los hechos denunciados, el 27 de abril de 2026 para defenderse de las acusaciones que le estaban enderezando las autoridades federales.
Y ya sin el apoyo de la Gobernadora, César fue aprehendido primero por la fiscalía estatal y al salir bajo fianza por la FGR, que lo recluyó en el penal del Altiplano, acusado, este sí, de traición a la patria.
La cosa es que la alevosía de Maru Campos no se va a quedar ahí, y analistas con un dedo de frente especulan que entregará la elección del año entrante para que gane el candidato de Morena.
Lástima por una mujer que fue esperanza y modelo para los demócratas mexicanos y prefirió entregar su estado con el fin de salvar su pellejo.
La historia se lo va a reclamar.

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