Vicente Luna Hernández
Lo cierto es que la cultura democrática en el país está débil, ¿ qué significa esto? Es la ausencia del interes ciudadano en los organismos electorales, de manera especial hoy en el Instituto Electoral Nacional, una Institución tan cercana al desarrollo de la Democracia pero al mismo tiempo, tan lejana al interés popular.
El partido político Morena se caracterizó en su camino a Palacio Nacional en señalar los presuntos excesos en el ejercicio del poder de los Consejeros Electorales del momento, de manera especial de su presidente, puso en la mesa de discusión pública los exorbitantes sueldos, gastos operativos y soberbia en que caían quienes tenían la responsabilidad de representar los legítimos intereses de los mexicanos en contar con un organismo electoral independiente y autónomo al poder político y de conducirse con estricto apego a los mandamientos de la Constitución, con relación al desempeño del INE, Morena hacia su “tarea” y el INE hacia la suya.
Lo cierto es que a pesar de las presiones desde el poder político, el INE logró ganarse la confianza y el respaldo popular por cumplir de la mejor manera posible sus responsabilidades, sin importar que con algunas decisiones incomodara a Palacio Nacional, México fue testigo de una serie de señalamientos con o sin razón desde Palacio contra el presidente y contra el INE como institución, está claro que nunca se tuvo la intención de – presuntamente – acabar los “privilegios” del INE, la intención siempre fue que quien presidiera el Consejo General y la mayoría de sus integrantes…tuvieran un “corazón” color guinda.
Hoy México es testigo de la debacle institucional del INE, el prestigio de ayer y la credibilidad lograda después de organizar procesos electorales con la confianza de partidos políticos y de los ciudadanos están “heridos” por la corrupción de quien fue impulsada, cobijada y empoderara en la presidencia del Consejo General, que nadie se confunda, la ex presidenta del INE es responsable de las decisiones que tomó pero hay otros actores políticos que la acompañaron en el viaje, ¿qué tienen que decir al respecto el partido Verde y el partido del trabajo?
La alianza oficial partidista debe asumir la responsabilidad de “cerrar” los ojos para ver los excesos y presuntos actos de corrupción y se “tapó” los oídos para no escuchar los reclamos y las voces de la oposición y de expertos en Derecho Electoral que señalaron en su momento el error político de darle facultades absolutas a la presidenta del Consejo General, una vez más se comprueba la máxima atribuida a John Emerich Edward Dalberg-Acton, para los amigos simplemente Lord Acton: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
¿Cuál fue la finalidad de reformar el artículo 45 de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales? ¿Quiénes votaron por esa reforma? ¿ Quiénes se beneficiaron de manera directa con semejante aberración jurídica- política? ¿En serio Morena hubiese apoyado una reforma semejante en los tiempos del innombrable que presidia el Consejo General? ¿En serio la ex presidenta del INE llegó solo con su maleta o también llegó con todo el respaldo y cobijo de la alianza oficial? ¿Quién tiene el poder político acaso no también tiene una gran responsabilidad? ¿Acaso Morena no conoce al Tío Ben?
Más allá de los programas sociales México merece más, merece Instituciones Electorales que cumplan con el mandato constitucional, la “captura” del INE por un partido político es la historia que ya se había superado, las alternancias en la silla presidencial fueron válvulas de escape a una inconformidad social que se reflejaba en las urnas y se respetaba en los conteos, la suma de esfuerzos entre ciudadanos y autoridades electorales fueron fundamentales para la estabilidad social que se respiraba en materia electoral, las y los integrantes del Consejo General eran un contrapeso entre ellos mismos y la vigilancia permanente de la prensa critica cerraba el circulo para tener un organismo con alta aceptación popular.
El INE debe volver a su esencia constitucional ante un proceso electoral tan complejo que se está desarrollando, la “captura” por parte del oficialismo ya tuvo sus primeros daños, no se trata de cambiar de nombre – hombre o mujer – en la presidencia del Consejo General, no se trata solo de la renuncia de quienes traicionaron los preceptos constitucionales que rigen al INE, se trata de mandar señales contundentes al país y más allá para recuperar la confianza y la credibilidad de la intuición electoral responsable de la renovación del poder político en el país, en serio ¿de que “transformación” estamos hablando? 
P.D.- Con el ánimo que la “captura” del INE se lleve a cabo por los ciudadanos rumbo al 2027…Escribiré otro día. 




