Uriel Flores Aguayo

La Opinión No Pedida

Después de una votación interna el PMS postuló al Ing, Heberto Castillo, como su candidato presidencial. Este partido había surgido de la fusión del PSUM y el PMT.

Mientras hacíamos una esforzada campaña percibíamos que el Ing. Cárdenas estaba atrayendo la atención y el ánimo de mucha gente. Sus actos eran de masas. El PMS también movilizaba, pero nos estábamos quedando rezagados.

Lo natural era unir en una ambas candidaturas para lograr la derrota del PRI. Había resistencias tanto de nuestro candidato como de algunos grupos ortodoxos; eso en varias zonas del país, mientras que en Veracruz se notaba la simpatía de la militancia con la unidad electoral.

De pronto, Heberto y los dirigentes nacionales accedieron a retirar su candidatura y apoyar a Cuauhtémoc. Esto ocurrió en el mes de mayo, fuera de los plazos para modificar la boleta y que ya no pareciera el logotipo del PMS.

Cuando nos llegaron los carteles de la unidad salimos a las calles a pegarlos, teniendo que solicitar más y más porque la gente que encontrábamos en el paso nos los pedían; casi nos los arrancaban de las manos.

Ahí comprobamos que, en Xalapa, la candidatura de CCS traía mucha fuerza y tenía amplio apoyo ciudadano. Algo similar nos comentaban los compañeros de otras regiones de Veracruz.

Cada fuerza política de las que postulábamos a Cárdenas ( PMS,PPS,PARM y PCRN), hacía campaña por su lado. Los últimos días de campaña fueron intensos, de una extendida movilización popular.

Llegó la jornada electoral el 6 de julio con una altísima participación ciudadana, viéndose imágenes inéditas de largas colas para votar y cierres de casillas a altas horas de la madrugada.

Los informes eran alentadores, estábamos concentrados en unas pequeñas oficinas en la calle de “ Juárez” que utilizaban los compañeros que habían sido del PMT.

Después de las seis de la tarde, avanzada la noche, empezaron a llegar las actas de cómputo con impresionantes resultados a favor de Cárdenas.

Nos fuimos a la plaza “Lerdo-Regina” a esperar más actas. Instalamos una pequeña carpa y mamparas donde poníamos los resultados y fotos de la jornada.

Cuando llegaba alguna acta significativa se anunciaban los resultados con el equipo de sonido que habíamos improvisado.

Se fue juntando mucha gente, miles, que celebraban con consignas y aplausos cuando se leían los resultados, especialmente si se trataba de casillas del centro o donde votaron los gobernantes.

Estuvimos casi toda la noche del ese día  seis y la madrugada del siete.

Espontáneamente se formó una coordinadora ciudadana para dirigir la movilización, los partidos tradicionales hicieron poco en ese sentido, no estaban acostumbrados.

Quienes más nos integramos a la coordinación fuimos los del PMS, los de la Corriente Democrática y muchos ciudadanos que llegaron espontáneamente a la plaza.

Entre esos días y la fecha en que vino a Xalapa, 16 de julio, el Ingeniero Cárdenas, apenas pasaron diez días.

Vino a informar y a convocar a las movilizaciones nacionales en defensa del voto. La marcha desde la Facultad de Economía desbordó todos los preparativos, llenó las calles y colmó el centro.

En mi experiencia nunca había vivido esa atmósfera de una especie de insurrección como se palpaba en ese momento; si Cuauhtémoc hubiera llamado a tomar el palacio de gobierno, no habría suficiente fuerza armada para impedirlo. Lo mismo pudo haber pasado en el DF.

Al no hacerlo y canalizar la protesta a la formación del PRD , Cárdenas se perfiló hacia la historia como un Estadista.

Ayer murió, con él se cierra el ciclo de una generación de mexicanos y mexicanas valientes que desafiaron al poder político, abrieron el sistema político, reivindicaron una forma de pensar y abrieron un camino democrático para México.

Fue un politico singular, coherente y digno. Nos quedamos con su ejemplo y debemos hacer lo suficiente para que su legado perdure.