Una noche en la que el arte, la creatividad y las tradiciones mexicanas cobraron vida entre la magia del bosque de niebla.
En Coatepec, límite con San Andrés Tlalnelhuayocan entre la naturaleza, el misticismo y el colorido de nuestras tradiciones, Hotel Finca La Niebla celebró el pasado 1 de noviembre “Michoacán y Veracruz, raíces que se encuentran”, una velada especial de Día de Muertos que reunió expresiones artísticas, música y cultura.
La noche tuvo como protagonista el concurso de catrinas y catrines, donde diez extraordinarias propuestas transformaron el escenario en un mosaico de identidad mexicana. Cada presentación fue una historia contada a través de elaborados vestuarios, maquillaje, simbolismos y detalles que reflejaron horas de dedicación, talento y una profunda conexión con nuestras raíces.
Desde la elegancia y tradición de las Parejas de Talavera hasta una evocación del Xantolo, pasando por representaciones de personajes y símbolos de nuestra cultura, el público disfrutó de un desfile lleno de creatividad, emoción y sorpresas.
Tras una reñida deliberación, “Muñeca Lele” de Enrique Solis de Colores y Bordados de México, conquistó el primer lugar, obteniendo un premio de 10 mil pesos; el segundo lugar fue para el “Traje Purépecha de boda”, de Maria José Apodaca, reconocido con 5 mil pesos, mientras que “Quetzalcóatl” de Esmeralda Ortega, obtuvo el tercer lugar, con una estancia para dos personas en Hotel Carrizal Spa.
Más allá de los resultados, las diez propuestas dejaron una muestra del enorme talento y la riqueza de las tradiciones mexicanas, recordándonos que nuestra cultura permanece viva en quienes la reinterpretan con sensibilidad, imaginación y orgullo.
La celebración continuó entre los sabores de la gastronomía y la música del Grupo Maracumbé y La Cumbia de Todos los Santos, que llenaron de ritmo y alegría una velada donde Michoacán y Veracruz se encontraron para compartir mucho más que sus tradiciones.
En Finca La Niebla, el Día de Muertos se vivió como una celebración de la memoria, el arte y la identidad, una noche en la que el bosque, la música y las expresiones culturales se unieron para recordarnos que nuestras raíces siguen vivas y tienen muchas historias por contar.




