Rodrigo Montoya Rivera

Ideas

Después de más de tres horas en las que tras bambalinas presencie el desfile del primero de mayo, llegó la CNTE a manifestar su enojo contra el gobierno y el sistema político que el día de hoy nos rige. No es mi intención opinar sobre las consignas que la coordinadora arrojaba contra las autoridades gubernamentales, creo que son libres de expresar su sentir; como decía Voltaire, no estoy de acuerdo con lo que puedes decir pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo. Ahora tampoco voy muy de acuerdo detener la libertad de todos los contingentes que se disponían a marchar por ciertos personajes que montados en cólera bloqueaban el acceso a quienes iban de forma pacífica.
Cerca de las 15:30 horas salí del desfile pero antes pase a la oficina del Gobernador, donde en la particular se encontraba despachando con teléfonos en mano y computadoras prendidas, el hombre más cercano al mandatario, su secretario particular Juan Manuel del Castillo, cordobés que desde la infancia ha acompañado a Javier Duarte de Ochoa en diferentes etapas de sus vidas, hoy seguramente una de las más importantes y fundamentales gobernar una entidad con todas las características que representa Veracruz, 212 municipios, expresiones pluripartidistas, sindicatos, clases obreras campesinas, populares, sindicatos, geografía e hidrografía variada, etcétera. Nos es fácil ser Gobernador de Veracruz, tampoco debe serlo fungir como secretario particular de quien tiene a su cargo la máxima responsabilidad gubernamental y administrativa del estado.
En los breves minutos que pude platicar con Juan Manuel del Castillo me pareció un tipo inteligente. Sin despegar la mirada y dar seguimiento puntual al desarrollo que se daba mientras transcurría el desfile del 1ero de mayo, se daba tiempo para platicarme sus principales actividades en la oficina del Gobernador. No solamente me explicó la funcionalidad de la oficina del ejecutivo sino la historia que albergan las paredes que ahí se encuentran.
Me explicó las áreas que ahí se encontraban, la oficina del particular, de la secretaria privada, del consejero jurídico y por supuesto la de Duarte de Ochoa. También, sabe la historia de todo lo que ahí se encuentra. Pinturas, obras de arte, artesanías y demás artículos que el despacho de un mandatario debe de tener.
Un secretario particular, especialmente siendo la mano derecha de un mandatario como el de Veracruz debe tener dos características; la primera es ser de las confianzas de su jefe, requisito que Juan Manuel cumple al pie de la letra, amigo y aliado del mandatario desde la juventud, en su paso por la SEFIPLAN y por la Cámara Baja del Congreso de la Unión hoy junto al hombre que gobierna la entidad. La segunda característica entrega con inteligencia a su trabajo. El particular de Javier Duarte es un hombre por lo que pude constatar dedicado amable y bromista. Pero eso si concentrado en su papel. Sin lugar a dudas a Juan Manuel a través de la disciplina y la lealtad le hará justicia la revolución. Pronto veremos más y seguramente mejor al cordobés.
Esta es mi columna número 40, agradezco a quienes me han mandado sus amables comentarios: Tito Barquín, Mauro Solano, Marco Antonio Rebolledo, Pepe Ortiz, Daniel Méndez Vivanco, Lluvia Aguilar, Silem García, entre otros. Igualmente agradezco a quienes día a día me brindan la oportunidad de ver mis columnas en sus páginas impresas o en sus sitios Web. A partir de mi publicación 41 trataré de dar más dinamismo a este espacio, conjuntando en el, anécdotas o entrevistas a quienes marcan la agenda política en Veracruz.
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