Armando Ortiz
Pero los tiempos han cambiado. La exhibición que hicieran el primero de mayo los trabajadores no mostraba a un gremio orgulloso, conforme, apurado por saludar al mandatario y a sus líderes. La exhibición fue de repudio, de hartazgo, de rencor, de impotencia.
En primer lugar porque las condiciones de trabajo y los sueldos están en su nivel más bajo. Muchos trabajadores ya se dieron cuenta que los mandatarios no sirven ni para administrar el desastre. Y los líderes sólo han servido para ser comparsa de los mandatarios y con ello, con esa sumisión abyecta, logran hacerse ricos, muy ricos a costa de la pobreza de su gremio.
Para colmo el desfile, al menos en Veracruz, lo encabeza el gobernador acompañado de esas mismas alimañas que no tienen nada que ver con los logros laborales, con las luchas sindicales, con el apoyo al gremio trabajador. Sólo un ejemplo: ¿Qué hace en el desfile esa mujer nefasta, Guadalupe Porras, exalcaldesa de Minatitlán, quien dejara ese municipio en condiciones desastrosas; discípula de Fidel Herrera, engendro del doctor del Villar? ¿Por qué sigue como dirigente de las organizaciones populares? ¿Hasta cuándo van a seguir esos decrépitos líderes de la CTM, de la CROC, encabezando esta mascarada, este montaje que ha perdido todo sentido? ¿Por qué el PRI estatal encabezó el desfile, si cuando se trata de que los diputados y senadores de ese partido se opongan a las leyes que dañan el patrimonio de los trabajadores, ellos son los primeros en levantar la mano para apoyarlas? Muchos de los priistas, sobre todo los líderes juveniles, en su vida han trabajado.
¿Ven a qué me refiero cuando digo no más primeros de mayo? Porque más que una celebración parece una burla; son las ganas de restregarle en la cara a la clase trabajadora el desprecio que se tiene por sus condiciones de trabajo, por sus sueldos bajos, por sus supuestos logros sindicales.
Tanto ha perdido sentido el primero de mayo en este país, que la presidencia de la República, sintiendo ajena esta celebración, en sus comunicados y en sus pódiums lo llamó “Día Internacional del Trabajo”. Porque eso será ese día, una mera formalidad, un cumplir con el protocolo, una celebración ajena, “internacional”; un mero trámite para que la gente en otros países no vaya a pensar que en México estamos de la chingada.
Después de todo, las elecciones están lejanas. Ya habrá tiempo de lavar el cerebro a los que ahora protestan, para que en tiempos electorales se sumen a la cargada. Porque el gobierno tiene bien medidos a los trabajadores. Dejan que se manifiesten, dejan que los llamen corruptos, ineptos y que hasta les mienten la madre; dejan que se desahoguen para después recibirlos como el padre amoroso recibe al hijo pródigo. Una vez en casa sólo se requiere poner al hijo pródigo una camiseta roja, una gorra del mismo color, darle una bolsa con una torta, un plátano y un Frutsi para mandarlo a la cargada en apoyo del candidato oficial.
¿Y quién se acordó de los mártires de Chicago? Los trabajadores que fueran ejecutados en 1886 por buscar jornadas laborales de ocho horas. ¿Quién se acordó de los mártires de Río Blanco? Los trabajadores veracruzanos que en 1907 se rebelaran en contra de las tiendas de raya. ¿Quién se acordó de esos trabajadores que en el siglo pasado se opusieron en verdad a las difíciles condiciones de trabajo, a las inhumanas jornadas laborales, a los dueños de las industrias que los suponían animales?
Por ello no más primeros de mayo en México, un país donde los derechos de los trabajadores son prescindibles. Los que deberían desfilar en ese día son las clases poderosas, los ricos que cada día son más ricos, pues ellos, gracias al sometimiento de los trabajadores, son quienes tendrían motivos reales para celebrar.
Postdata 1: A propósito del Día del Niño
Conmueve la manifestación que, en el Día del Niño, hiciera frente a la casa de gobierno de Puebla, Gerson Ricardo de 14 años, quien acompañado de su hermano fue a pedir mejor condiciones de trabajo para su madre, quien labora en un centro penitenciario. El gesto de impotencia y coraje del joven es el de un hijo que se da cuenta temprano de las injusticias que se cometen en este país. “Si en dos días no veo solución que beneficie a mamá y a nosotros –dijo el niño en su comunicado-, regresaré a este lugar y me veré obligado a vender dulces, paletas o algo más para que pueda ayudar económicamente a mi mamá”. www.youtube.com/watch?v=XYUWKAGkVnQ
Postdata 2: Día de la Libertad de Prensa
Según la ONU el 3 de mayo se debería celebrar la Libertad de Prensa. Esta es en realidad el día que los periodistas deberíamos celebrar. Porque una cosa es la libertad de expresión, la cual pertenece a todo el género humano y la otra es la libertad de prensa que está dictada en el artículo 7 de nuestra constitución que en parte dice: “Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni coartar la libertad de difusión, que no tiene más límites que los previstos en el primer párrafo del artículo 6o. de esta Constitución. En ningún caso podrán secuestrarse los bienes utilizados para la difusión de información, opiniones e ideas, como instrumento del delito”. ¿Díganme si tenemos algo que celebrar?


