Brenda Caballero
Números Rojos
Desde el pasado jueves y hasta el próximo domingo se llevan a cabo las votaciones para que la administración del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador decida dónde se construirá el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Las opciones a votación son dos: la continuación de la construcción de Texcoco o el nuevo Proyecto Santa Lucía.
El tema se ha polarizado tanto, que mientras una parte de la población se inclina a favor de la consulta, pues son tomados en cuenta en las decisiones del país; otra parte cuestiona su legalidad y deficiencias de la misma, pues varias personas lograron votar hasta tres veces el primer día, esto, por fallas en el control de la aplicación.
En mi columna publicada el 4 de agosto comentaba sobre las diversas consultas que pretende hacer el Presidente electo, entre éstas la que se realiza actualmente. Esa vez escribí lo siguiente:
“En México pueden llevarse a cabo consultas populares sobre temas de trascendencia nacional al igual que en otros países. Así lo marca nuestra Constitución Política en su artículo 35, fracción VIII… pero existe un procedimiento legal.
Las consultas deben ser convocadas y aprobadas por el Congreso de la Unión a petición del Presidente de la República, del 33% de los integrantes de alguna de las Cámaras del Congreso de la Unión o por al menos el 2% de la lista nominal de electores.
El resultado será vinculatorio para el Ejecutivo y Legislativo si participan al menos el 40 por ciento de la lista nominal de electores.
El proceso de la consulta debe hacerlo el INE y la fecha para su realización debe ser el mismo día de la jornada electoral federal.
Además de que no se puede llevar a consulta los temas de restricción de los derechos humanos, los principios del artículo 40 de la misma, la materia electoral, los ingresos y gastos del Estado, la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada.
¡Ah! Y para finalizar, será la Suprema Corte de Justicia de la Nación la que resuelva sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta.”
Desde ese punto de vista puedo decir que la encuesta que se lleva actualmente no debería llamarse como tal Consulta Pública, pues de acuerdo a lo que marca la ley y lo que estamos viviendo, es lo que crea incertidumbre entre la población; no descarto que puede ser un buen ensayo o una forma de empezar un gobierno diferente, sin embargo es necesario que se tomen en cuenta a las instituciones federales y sobre todo lo que dicta nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para que haya certeza jurídica.
Bueno, es mi opinión, aunque los inversionistas no piensan igual, pues ya el Banco Base declaró que el peso puede depreciarse si se echa atrás el proyecto de Texcoco, y no tanto por el cambio de sede y la millonaria pérdida, sino por la forma de tomar decisiones del nuevo Presidente Electo. ¿Lo hará siempre por consultas?
Creo que la decisión de Andrés Manuel López Obrador de no votar fue determinante para generar más incertidumbre. Dejó la boleta en blanco, la dobló y la puso en la urna, al mismo tiempo que preguntó a los reporteros allí presentes: “¿quieren saber por quién voté?” De inmediato respondió: “¡por la democracia!”
Durante el primer día se hablaba de 185 mil 400 votos, de los cuales muchos están duplicados. Al término de esta columna aún no se conocían los votos del segundo día, pero ¿es redituable la inversión de un millón y medio de pesos o más? Bueno, tal vez se dirá que su financiamiento fue por aportaciones voluntarias de legisladores federales, principalmente de Morena, pero ¿y la transparencia de los recursos?
El domingo a las 8 de la noche ya sabremos el resultado de la encuesta, aunque muchos ya hacen apuestas que va a Santa Lucía, pues suponen que la decisión ya está tomada y la Consulta es una simulación, pues el electo dijo que buscará a los empresarios para platicar con ellos, además de que ya se organizan los respectivos terrenos y hasta los mismos habitantes manifiestan que su opinión no se tomó en cuenta por la cargada de Morena.
¿Saldrá airoso López Obrador con esta primera encuesta o empezará con el pie izquierdo su mandato?
Al ver las redes sociales, desde mi percepción, se está creando una división entre los mexicanos, y más cuando los que no acudan a la consulta por estar en desacuerdo son llamados corruptos.
Creo que AMLO exageró con su declaración, pues todo esto va generando un alto contenido de odio de unos a otros, y ése no es el cambio por el que votamos los mexicanos.
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